La Policía informó que el grupo intimidaba a los vecinos de las aldeas cercanas a la carretera, para que no hablaran de su presencia en la zona. Y la aprehensión se logró por una llamada telefónica que alertó sobre la presencia de los hombres armados, por lo que se envió a 30 agentes del Grupo de Acción Rápida, y luego de una persecución fueron copados.
Según la Policía, los presuntos sicarios se apoderaron de una finca ubicada en la frontera con Honduras, en donde guardan los vehículos que han robado en distintos puntos, además, almacenan dinero del narcotráfico y extorsionan a los empresarios.
A los presuntos Zetas se les decomisaron dos fusiles AR-15, 53 cartuchos útiles, dos pistolas 45 milímetros y tres teléfonos portátiles, así como dos cargadores para pistolas y cuatro cascabillos de fusil.
Según pesquisas el grupo armado intenta apoderarse de varias fincas en Izabal, Alta Verapaz y Petén, con el objetivo de facilitar el trasiego de droga, por lo que mantiene una lucha con los carteles tradicionales.