Memoria y olvido
No existe ni en el imaginario de los líderes políticos, en los megaproyectos empresariales ni en el espíritu de la ciudadanía en general. El escritor es un desterrado, condenado al olvido por una transgresión de repente perpetua y seguramente imperdonable. No le bastó a Asturias ser reconocido entre los críticos severos de la literatura ni ser honrado con el máximo galardón a la que un escritor puede aspirar. El guatemalteco no cabe ni en las tareas escolares.
Algo que no es sino sospechoso y del que se puede conjeturar una conspiración del poder contra la memoria. Es posible que exista contra el escritor una especie de vieja mano que, como sugería Borges, trace sus versos (maquiavélicos) para el olvido. Una batalla librada por mentes vacías, estimuladas por pasiones ciegas. Por ello, hay que renunciar a cualquier aspiración decente por la vía del mercado o los sistemas políticos. La misión es nuestra. Tenemos la tarea de recuperar lo más granado de la producción intelectual nacional. Sin que se trate de invocar nombres o reverenciar personalidades, sino retornar a las fuentes de la sabiduría y el conocimiento que nos devuelva el humanismo extraviado por el que transitamos sin esperanzas. Mario Roberto Morales, en su discurso de ingreso en la Academia Guatemalteca de la Lengua, lo resume de la siguiente manera:
“Así como los renacentistas hubieron de volver a la clasicidad grecolatina para retomar el desarrollo de la cultura occidental sin el obstáculo del intelicidio medieval, es necesario que ahora volvamos a la Ilustración para reivindicar la educación letrada laica, gratuita y obligatoria, según ejes articuladores como el del historicismo, la criticidad y la radicalidad analíticas”. Recordar el 40 aniversario de la muerte del premio Nobel es, en consecuencia, una forma de abrirle espacio al ciudadano destacado de la gran familia guatemalteca y retornar al espíritu rebelde que inspiró al gran escritor. Debemos recuperar nuestra herencia para sentirnos capaces de crear mundos alternos.
*Director del Departamento de Letras y Filosofía de la Universidad Rafael Landívar