|
Educación: Lo que más varió
Desde 1983, los precios medios subieron entre 10 y 14 veces su nivel original
Por:
Doménica Velásquez
La señora Rosa María García paga Q822.69 cada mes para que su hija pueda asistir a un colegio. Hace 16 años, ella hubiera tenido que pagar Q50.00 por el mismo servicio y aunque le preocupan los aumentos en los costos de la educación, dice que prefiere gastar para que su hija aprenda más.
Como esta guatemalteca, miles de padres de familia y estudiantes han absorbido una serie de incrementos en los costos de la educación en los últimos años, pero que no necesariamente, según los expertos, han significado una mejoría en la calidad de la enseñanza.
Según los datos del Indice de Precios al Consumidor, IPC, la educación varió de 1983 entre 10 y 14 veces el valor que tenía en 1983, dependiendo el rubro.
Calidad versus precio
Analistas como Jorge Lavarreda, del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales, Cien, y Danilo Palma, del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales, Idies, consideran que el precio de la educación no debe ser analizado como un factor determinante y dan mayor importancia a temas como calidad y cobertura.
Pero hay quien no opina igual: Isaías Samínez, del Centro de Defensa al Consumidor, CDC, dice que el Ministerio de Educación ha perdido la rectoría del sector, en cuanto a precios, pero más grave aún, respecto a la calidad.
Si bien reconoce la diversidad de opciones que existen en este momento en el mercado para los padres de familia, considera que debe haber estándares mínimos y máximos sobre precios de colegiaturas, libros, transporte y otros servicios.
¿Cuánto subió?
El Instituto Nacional de Estadística, Ine, reporta que mientras en el sector privado, la matrícula (inscripción) pasó en precio promedio de Q120 en 1983 a Q1,251 en 1999, en el sector público, por este mismo concepto se tuvo que pagar Q68 en 1983 y Q327.34 en 1999.
Aunque en ambos casos hubo variaciones, el observado en el sector público fue menor durante el mismo período.
Los útiles tampoco se quedaron atrás. Según el Ine, también incrementaron unas 14 veces su valor desde 1983.
Mario Torres, ministro de Educación, reconoce el alza en los costos del sector, pero dice que no se aplicará una política de regulación de precios.
Se convocará, según él, a que también el sector educativo entre a discusión con toda la sociedad.
Redefinir límites
Jorge Lavarreda, del Cien, dice que el mayor problema de Guatemala es que no existen estándares de calidad unificados, que exijan más allá de lo que se considera un mínimo de conocimientos al egresar de cada grado.
Debido a eso, según Danilo Palma de Idies, han surgido núcleos de calidad separados que, en algunos casos, han determinado los precios.
"Esto no quiere decir que por ser caro es bueno, o viceversa, por lo que el interés de los padres en saber cómo funciona el establecimiento, es vital", afirma.
Lavarreda añade que bajo este esquema, es importante el ejemplo de las escuelas bajo el Proyecto Nacional de Autogestión Educativa, PRONADE, porque ahí, la supervisión es constante y los mismos padres saben cuánto cuesta cada cosa.
Ambos analistas consideran que los retos en el corto plazo son ampliar la cobertura y facilitar el acceso a la educación tanto en precio, como en idioma, cercanía y otros factores que ahora impiden a muchos niños recibir instrucción.
Se le asigna poco
Aunque el costo de la educación es el que más ha variado en los últimos años, las familias de todas las regiones del país, le dedica menos parte de su presupuesto de gastos.
Según la nueva estructura del gasto, presentada en la Encuesta de Ingresos y Gastos Familiares, Enigfam, en todo el país los guatemaltecos destinan el 3.3 por ciento de sus gastos a la enseñanza, siendo el que menos recibe.
Aún el ocio y el esparcimiento, así como los bienes y servicios, reciben 4.6 por ciento, cada uno, del total de egresos.
Por áreas
En el área urbana, el total destinado a la educación es de 4.4 por ciento, mientras que en la rural, se asigna sólo el 1.5 por ciento del gasto.
La educación es precedida en ambos casos por el ocio y esparcimiento, así como por la compra de bienes y servicios.
Sin embargo, este dato no es raro, si se toma en cuenta que según la misma encuesta, las principales causas de inasistencia escolar son falta de dinero (29.8 por ciento), pero otro 26.6 por ciento no va, porque no le gusta la escuela.
|