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EDITORIAL Vuelve el manoseo de la Ley Electoral
Está visto que las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos es un tema que quita el sueño a los dirigentes del partido oficial, que tejen en estos días el entramado estratégico que, según su visión sobre la forma en que los perciben los guatemaltecos, les permitirá continuar en el gobierno otros cuatro años.
La preocupación del Frente Republicano Guatemalteco, FRG, no constituye ninguna novedad. Idéntico esfuerzo realizaron todos los partidos que gobernaron al país en forma lícita o por medio de fraudes, aunque tal vez ninguno llegó a los niveles de corrupción, confrontación e incapacidad característicos de buen número de los funcionarios de este régimen.
En esto reside, precisamente, la preocupación que resurge en sectores sociales y políticos de la oposición, porque el partido oficial retomó ayer en el Congreso la discusión para reformar la Ley Electoral, lo cual ven sospechoso debido a su insistencia en emitirlas y por haber desempolvado una iniciativa que había relegado a un segundo plano, con la promesa de no tocarla, al menos hasta que concluyera la etapa de efervescencia propia del período electoral.
Aunque el eferregismo baraja opciones supuestamente consensuables acerca de la vigencia de esa norma, nadie le cree, porque también es famoso por no honrar sus compromisos.
Un argumento sensato de la oposición es que aunque las reformas entraran en vigencia hasta en el 2004, su aprobación podría crear confusión en los electores menos informados, en favor del eferregismo.
Sin embargo, esto -y el deseo de habilitar mesas de votantes en las aldeas- resulta una simpleza ante los objetivos ocultos del FRG para acelerar las reformas, los cuales no podrían ser otros que asegurarse la reelección y postular a la Presidencia al general Efraín Ríos Montt, lo que cada vez se ve más cercano, debido a la postura del mismo caudillo y sus seguidores, de que la prohibición constitucional no le afecta.
Es por esta última interpretación respecto del candado constitucional que el FRG engatusa a diputados incautos, al decir que respectará un dictamen de la Corte de Constitucionalidad para eliminar un párrafo del artículo 3 de las reformas, por el que Ríos buscaba la preeminencia del derecho internacional sobre el interno, para que “no se violen sus derechos humanos” al vedarle ser candidato.
Por tratarse de una ley constitucional que requiere 75 votos para ser aprobada y el FRG sólo suma 63, la oposición está obligada a evitar esta maniobra y exigir que se respeten las reglas del juego vigentes. El llamado abarca a los cuatro diputados de los tres minipartidos satélites del oficialismo, los cuales tienen, por sus componendas con el FRG, una enorme deuda moral con sus electores.
De igual manera, la sociedad debe estar vigilante para denunciar este acto orientado a socavar la democracia.
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