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CONTRASTES Por una Cuba libre
Huseines y ayatolas campean a sus anchas.
Por:
Conrado Alonso
Perdería vilmente el tiempo si me propusiera engatusarle con el abastecimiento de una copiosa lista de posibles recetas que nos proporcionaran la más completa y perfecta elaboración de un “Cuba libre”, el trago por excelencia en tiempos de cólera. Perdón, qué dije. Enmiendo: en tiempos de calor como los actuales.
Y sería un estorbo para usted, carísimo lector, dedicado de alma y cuerpo, en estos momentos, a la búsqueda y captura de cuanta prenda, utensilios, objetos y otros enseres han traído a la playa la esposa, las hijas, y sus amigas, y las de usted, si le fue bien. No me extrañaría que más de un momento de cólera se haya cruzado.
No le recomiendo recurrir en este trance a la degustación de un cuba libre porque le espera el largo camino de regreso a casa. Más bien, no olvide proveerse de un bocadillo con omelette incluida por si fallara el motor de su vehículo, o por si el mal estado de la carretera le va a exigir tener huevos para sufrirlo y superarlo.
Le cito para que hoy en la noche al leer esta columna, sanos y salvos, recapacitemos sobre el último desaguisado cocinado por don Fidel Castro, artífice de todo lo contrario a lo que podríamos entender por una Cuba libre, que es algo -una aspiración o un vehemente deseo humanístico- muy superior al traguito aquel de marras.
Mediante un indebido proceso sumario salen condenados a la pena de muerte tres cubanos por el delito de haber secuestrado una embarcación que tratan de desviar a la costas de La Florida. Acto seguido, son fusilados. Para recordarnos que huseines y ayatolas campean a sus anchas por cualquier latitud. Una vergüenza.
No toma en cuenta cómo son derribadas por su pueblo las estatuas de Sadam Husein, porque el pueblo aguanta pero hasta cierto límite. O lo toma tanto en cuenta que llega a creer que la conciencia universal está demasiado preocupada por la guerra de Irak y no parará mientes en su hazaña. Poca sensibilidad.
Con descaro pretenden las huestes de don Fidel, una vez ejecutados los culpables, denominar su intento como un acto de terrorismo. ¿Así se configuró durante el proceso el acto cometido? A saber.
Experiencias pasadas en nuestra tierra dictaminan que la ley y el derecho no abundan en los tribunales dictatoriales.
Ahora sí, para aliviar en la noche los quebrantos de este día tan ajetreado, para decir otra vez a todos los abusivos irrespetuosos que hay normas superiores a ellos, tomémonos un cuba libre. Y vayamos preparando el otro, mucho más refrescante y delicioso, que habremos de tomar cuando Cuba la bella pueda ser libre.
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