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Megatemplos evangélicos
Los grandes templos evangélicos proyectan la esperanza de progreso de sus miles de fieles
Por:
Lorena Seijo
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| Vista aérea de la Mega Frater, en San Cristóbal. Foto Prensa Libre: DANIEL HERRERA. |
La prosperidad ha llegado a las iglesias evangélicas.
Construcciones millonarias se alzan en varios puntos de la capital, con el objetivo de atraer a miles de cristianos. La Mega Fráter es quizá la principal exponente: Helipuerto, parqueo de siete niveles, gran anfiteatro cubierto y colegio de educación básica, forman parte del complejo religioso.
A ese templo, situado en Ciudad San Cristóbal, zona 8 de Mixco, se suman, entre otros, la Casa de Dios, en San José Pinula, y Tierra Santa, en Mixco.
Las majestuosas edificaciones asombran a creyentes y no creyentes, y constituyen una realidad que se generaliza en Guatemala.
El templo situado en San Cristóbal costaría Q160 millones, los cuales fueron recaudados durante 24 años de existencia de la Fraternidad Cristiana. Ni un solo préstamo fue necesario para efectuar los pagos.
Los diezmos, es decir el diez por ciento del salario de cada feligrés, “han hecho el milagro”, afirma el pastor José López, quien había soñado con construir el templo más grande del país.
“Hemos impartido servicios en una carpa, en un hotel y en diferentes instalaciones, hasta conseguir el templo soñado”, enfatiza. Igual que la Iglesia Católica, la Evangélica está exenta de impuestos por construcciones, lo cual, sumado a los intereses que generan los diezmos depositados en los bancos facilita “el milagro”.
Las críticas por el enorme capital invertido en estas obras, en vez de dedicarlo a proyectos sociales, no son aceptadas.
“Nosotros tenemos nuestros propios proyectos sociales”, afirma el pastor López.
El auditorio de la Mega Fráter tiene capacidad para 12 mil personas sentadas, aunque el número de fieles llega a los 20 mil. En todo el complejo podrán parquearse 3,400 vehículos.
“Tenemos el parqueo con más capacidad del país”, afirma López.
El líder espiritual reconoce que “muchos se acercan a nosotros porque cubrimos las necesidades básicas que el Gobierno no cubre”.
Ofrecen educación, posibilidades laborales, servicios de salud y, por supuesto, atención espiritual.
Aunque pareciera que a estos templos sólo acuden personas de posición acomodada, López insiste en que “entran personas con sus trajes típicos, al igual que empresarios”.
El proyecto estará terminado en el 2004, y sus fundadores lo perciben como “un polo de desarrollo para todo San Cristóbal y para nuestros fieles”.
La empresa cristiana
Cash Luna, pastor de la iglesia Casa de Dios, tiene una clara mentalidad empresarial, además de vocación espiritual.
Hablando con él no es difícil darse cuenta de lo bien que ha gestionado la construcción del nuevo templo y lo rápido que ha conseguido que aumente su congregación, con sólo nueve años de existencia.
El nuevo templo de la Casa de Dios, en la entrada de San José Pinula, funciona desde el 2001, pero sigue ampliándose. En estos momentos construye un edificio para dar clase a más de mil niños.
La instalación, que ocupa cinco manzanas, tiene un coste de Q20 millones.
“Nos ha salido muy barato porque muchos empresarios han aportado los materiales o la mano de obra, pues sabemos gestionar nuestro dinero y el terreno nos lo vendieron a buen precio, casi caído del cielo”, asegura Luna.
Este pastor era estudiante de Economía, “cuando a los 20 años oí la llamada de Dios y empecé a ayudar al prójimo”.
En nueve años han cambiado de sede tres veces, porque el número de fieles ha crecido.
“Funcionamos como cualquier empresa, con junta directiva que dirige la iglesia”, apunta.
Luna considera que realizan sus propias obras sociales. “Si un niño que no caminaba, lo hace, o si un enfermo de cáncer se cura, ¿cuánto dinero no le ahorramos al Gobierno?”, dice.
Intentan brindar a sus fieles los mejores servicios, incluyendo salas con cunas para que “las madres atiendan a su bebés y puedan escuchar y ver el sermón mediante altavoces”.
La más humilde
Tierra Santa, en Mixco, es otro de los grandes templos, con un costo de Q16 millones. Posee un auditorio con capacidad para 10 mil personas y parqueo para tres mil vehículos. Cinco años tardaron en recaudar el dinero y han tenido que solicitar préstamos, los cuales ya fueron cancelados.
Las catorce manzanas que ocupa Tierra Santa fueron donadas por un feligrés de la iglesia La Familia de Dios, de la misión que dirige el doctor Fernando Solares.
Expertos en comunicación
Tierra Santa tiene entre sus adeptos expertos en comunicación. De hecho, tiene un canal de televisión y dos radios.
“Hay gente que critica que usemos los medios audiovisuales, pero ¿por qué no hacerlo?”, comenta el gerente administrativo, Juan Carlos Eguizábal.
“Nosotros intentamos que el mensaje llegue directamente, sin intermediarios, qué mejor que la televisión”, apunta.
La filosofía de este megatemplo es la misma: “Si diezmas, prosperas; quien no siembra, no cosecha”.
Eguizábal cree que las críticas a lo ostentoso provienen de personas que piensan que “cuanto más pobre es uno, más lo quiere Dios, pero nosotros no lo vemos así”.
Además de los numerosos servicios religiosos que se llevan a cabo los fines de semana en estos templos, diferentes radioemisoras y canales de televisión retransmiten los sermones.
“Guste o no, nadie podrá evitar que el mensaje sea difundido”, afirma Eguizábal.
Los líderes espirituales
Los pastores de la iglesia Evangélica son clave en la captación de fieles.
Carlos Luna: Pastor Casa de Dios, “La ley de la siembra y la cosecha es la ley por la que nosotros nos regimos. Las personas creen que deben ser ayudadas, pero uno debe ayudarse a sí mismo”, señala.
Jorge López: Pastor Mega Frater, “A la gente le molestan las grandes iglesias porque vivimos en un país subdesarrollado y está acostumbrada a lo mediocre, pero no tiene que ser así necesariamente”.
Los miembros
La iglesia Evangélica ha crecido en los últimos años de manera espectacular:
• La Alianza Evangélica considera que el 25.4% de la población es evangélica; o sea, una de cada cuatro personas.
• El número de iglesias evangélicas en todo el país ronda las 18 mil.
• El mayor apogeo lo alcanzaron en 1986, con un 30% de creyentes.
• Durante el gobierno de facto de Ríos Montt (1982-83) fue cuando los evangélicos consiguieron ser aceptados socialmente.
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