|
EDITORIAL Acuerdo digno de ser imitado
Este jueves tuvo lugar en el convento benedictino San Benito, de Cobán, un hecho significativo, porque es digno de ser imitado: el arreglo amistoso entre los dueños de la finca La Primavera, situada en San Cristóbal Verapaz y con 43.4 caballerías de extensión, y los campesinos que la habían invadido hace algunos años, lo que se logró gracias a la mediación de la Iglesia Católica, representada por monseñor Rodolfo Valenzuela, obispo de las verapaces.
En efecto, el jueves pasado, representantes de la comunidad Sak Ixim y de la asociación de campesinos de Santa Rosa Sak Ixim, que aglutina a 160 familias, firmaron con el representante de los dueños de la finca, doctor Manolo Briz, la documentación por la cual se vende el inmueble a sus ocupantes, luego de negociar por más de cuatro años y un trámite administrativo de tiempo similar para cumplir los requisitos del Fondo de Tierras.
Eso significa que la siguiente acción le toca al Gobierno, que debe adquirir la finca, a fin de posteriormente financiarla a los campesinos pertenecientes a las entidades mencionadas.
Por esa causa, este caso debe ser analizado y seguido de cerca por los observadores nacionales e internacionales, ya que al haber terminado las negociaciones, toca el turno al Fondo de Tierras para que los campesinos puedan convertirse en los propietarios de La Primavera, que a decir de las dos partes, tiene abundantes recursos naturales aprovechables y es de fácil acceso.
El caso se encuentra en un momento positivo, pero no fue así siempre. Al principio hubo problemas, e incluso muertos, así como complicaciones de tipo legal, que amenazaban con imposibilitar la negociación final.
Fue entonces cuando se logró la intervención del párroco de San Cristóbal, padre German Sierra, vicario de la diócesis de las verapaces, así como del sacerdote Ennio Bossú, coadjutor de esa parroquia, para facilitar el diálogo y llevarlo a feliz término, por lo cual los representantes de las partes agradecieron públicamente la tarea sacerdotal.
La importancia del acto queda también demostrada con la presencia de representantes de Minugua, el Fondo de Tierras, Contierra, Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas, Unión Verapacense de Organizaciones Campesinas, la Procuraduría de los Derechos Humanos, la Pastoral Campesina, el Comité de Unidad Campesina, la Central de Trabajadores Campesinos, la Coordinadora Nacional Indígena y Campesina, así como representantes campesinos de las verapaces.
El hecho de que haya sido solucionado este caso gracias a la posición negociadora asumida por las partes y a la intervención de las autoridades eclesiásticas católicas, debe ser visto como muy positivo, por demostrar que los conflictos de tierras no necesariamente deben quedar sin resolución o deben significar la pérdida de una propiedad para los dueños.
Sólo falta esperar que el Gobierno cumpla con su parte de la tarea, lo cual de no hacerlo se sumaría a las múltiples razones por las cuales ha perdido el apoyo popular en todos los sectores.
|