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¿Somos lo que vemos en televisión?
Creyó ser Superman y se lanzó por la ventana, desde un sexto piso. La realidad superó a la ficción
Por:
Claudia Munaíz
Los adolescentes pueden ser influenciados por lo que ven y oyen en la televisión. Aunque es cierto que existen programas que pueden ser educativos, muchos jóvenes pasan demasiadas horas frente a la pantalla.
“¿A quién quieres más: a papá o a la televisión?” fue la pregunta de una encuesta realizada en España a niños y adolescentes. El 44 por ciento respondió “a la TV”. Y se agrega el motivo: “La televisión siempre está en casa y papá no”.
La caja boba
Leer, estudiar, hacer ejercicio, pasear, ir al cine o realizar otras actividades, quedan relegadas cuando la denominada “caja tonta” está presente. Y es que la televisión acapara gran número de horas de la gente joven.
Aunque no todo es negativo. Para Édgar Tomás Méndez, la televisión le ayuda a mejorar su vocabulario y aumentar sus conocimientos. De día trabaja como lustrador y en las tardes mira películas horas películas y el noticiero. “Trabajo, hago mandados y luego me distraigo. Me entero de lo que pasa por el mundo en la TV”, agrega.
“También me gusta leer”, dice Pedro García, de 13 años. Sin embargo, después de afirmar que pasa casi cuatro horas diarias frente al televisor, cabe preguntarse de dónde saca tiempo para abrir un libro.
“Es un problema cultural. Si los papás no leen, difícilmente le inculcarán el hábito de la lectura a sus hijos”, explica Olga Alicia González, sicóloga y pedagoga.
“La TV siempre educa. Para bien o para mal”, afirma Sara Shaw, de Fund TV, Estados Unidos. En cualquier caso, lo importante es que se dosifique el tiempo invertido para verla, aclara.
Actividad sedentaria
“Ver la televisión es una actividad sedentaria. Es contraproducente para el desarrollo emocional del adolescente. Máxime con la cantidad de violencia que muestran”, agrega González.
De modo estático, el niño y el joven fijan la vista en un aparato que los hipnotiza.
El poder de persuasión, la publicidad, personajes fabulosos o violentos desfilan frente a ellos.
El problema se da cuando deciden imitar a Superman y se tiran por la ventana. ¿De quién es la culpa?
La otra caja: Existen alternativas
El médico estadounidense Brian Schmitt recomienda en su libro La salud de su hijo que se estimule a los niños para que vean programas educativos o que enseñen los valores humanos.
Se pueden elegir los programas educativos de la Estación Pública de Teledifusión (PBS, por su sigla en inglés), o en otros, como el Canal Discovery, Learning Channel (Canal del Aprendizaje) o The History Channel. Otras opciones son: documentales en A&E Mundo, Animal Planet, Discovery, CNN en español e History.
Schmitt añade que se vean documentales o dramas de la vida real y que se usen los programas acerca del amor, el sexo, las disputas familiares, el alcoholismo y las drogas como una forma de iniciar las discusiones familiares sobre estos temas difíciles.
Diversión: Música y acción
En la zona 1, un grupo de jóvenes juega fútbol. A Mario García, de 16 años, le gusta la televisión. “Miro, sobre todo, películas de acción y comedia, y canales de música, como MTV”. Añade que ya no ve las caricaturas y que sale a pasear con amigas.
Educativa: Documentales
María Ángeles Cuyán, de 18 años, afirma que “casi no hay nada bueno en la tele”. Sus preferencias son las películas de HBO, Cinecanal y los documentales de National Geographic, Guatevisión y Canal 3. Cuyán mira televisión de 20 a 22 horas.
Creyeron ser...: ¿Realidad o ficción?
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Dos jóvenes imitaron a Thelma y Louise: robaron US$400 a punta de pistola y huyeron en un Toyota robado.
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