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La tímida Yaxhá
La selva petenera habría sido el refugio de una milanaria ciudad maya que apenas empieza a revelar secretos
Por:
Pedro Pop
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| Con la parte de Yaxhá que ha sido reconstruida, se puede tener idea de la belleza del lugar y de la diversidad de estructuras milenarias. Se estima que hay 500 edificios bajo tierra. Foto Prensa Libre: Antonio Jiménez. |
Así como los jaguares y los monos aulladores se esconden tímidamente en el corazón de la selva petenera, la milenaria ciudad maya de Yaxhá se resistía a ser admirada. Sin embargo, poco a poco ha comenzado a mostrar sus secretos.
La ciudad, que se cree fue asentada unos 900 años antes de Jesucristo, ha resultado ser toda una caja de sorpresas, debido a su magnífica arquitectura, y por la cantidad de edificios que se han encontrado, casi todos de formas y utilidades distintas.
En el lugar se puede hallar desde los tradicionales templos y palacios -parecidos a los de Tikal-, hasta campos para el juego de pelota y complejos habitacionales. Incluso, se afirma que allí están enterrados los gobernantes y constructores de la ciudad.
En la selva
Yaxhá, antes olvidada, está en pleno proceso de descubrimiento por la firma privada nacional GrupoK-Arquitectos Asesores.
La tarea de desenterrar el pasado no es nada fácil en Yaxhá, pues por donde quiera que se ve, el panorama está dominado por la vegetación.
Araceli Avendaño, directora general del proyecto, explica que los trabajos se iniciaron dentro del Programa de Desarrollo Sostenible de Petén, mediante una licitación internacional del Ministerio de Agricultura y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Maravillas mayas
En abril del 2002, el Grupo K, como comúnmente se le conoce, luego de varios estudios encontró debajo de toneladas de tierra y cantidad de vegetación, vestigios de templos, palacios y calzadas, construidas con técnicas impresionantes.
Dos años después, los trabajos han rendido sus frutos y hoy se pueden observar ocho edificios y una calzada, que lucen casi originales, debido a los trabajos de reconstrucción efectuados con las técnicas utilizadas por los ancestros.
En el grupo hay edificaciones de hasta 42 metros de altura, desde cuya cima se puede observar la selva y hasta el lago de Yaxhá, aledaño al sitio, mientras el viento alivia un poco el intenso calor de la región.
El zumbido de insectos y el grito de los monos que saltan entre los árboles siguen a los visitantes, que quedan maravillados por la obra maya.
También se puede recorrer la calzada Maler, bautizada así en honor al arqueólogo Teoberto Maler, el primero en explorar el lugar, en 1908. Esta vía tiene el doble del ancho de la calzada Aguilar Batres, de las zonas 11 y 12, y en ella podría haber hasta 11 carriles para automóviles.
La calzada sirvió para comunicar a los pobladores de la ciudad y conducir el agua de lluvia hacia dos lagunas artificiales que, contrario a lo que se cree, no eran para abastecer a los mayas, sino para que en el líquido se reflejaran los rayos del sol y de la luna, para rendirles culto.
Las técnicas
La ciudad de Yaxhá se ubica sobre enormes plataformas de tierra y piedra, de al menos tres metros de alto y 14 mil metros cuadrados, las cuales fueron construidas por los mayas. “Habría que pensar en la cantidad de materiales que trajeron hasta aquí”, comenta Avendaño.
Las edificaciones se ven blancas porque son de piedra caliza y reciben el mantenimiento adecuado.
Los encargados del proyecto indican que no se escatima ningún esfuerzo, y que se han hecho tratamientos a los edificios, para que duren siquiera otros 500 años, y para que los turistas puedan subir y bajar por ellos cuantas veces quieran.
Un detalle llamativo es que a los lados de los templos mayores siempre había otras dos estructuras, formando una especie de herradura, que desembocaban en patios donde se reunían los habitantes.
El diseño de perfecta acústica que siguieron los antiguos constructores permite que cuando la gente que está en la cima de la estructura habla, su voz pueda escucharse claramente por quienes están abajo.
La ciudad del comercio
Yaxhá era una ciudad comercial, con acceso al lago del mismo nombre, a través del cual, por medio de otros cuerpos de agua, había contacto con el mar. Eso, en la actualidad, ya no es posible.
Todas las mercancías que llegaban eran transportadas por una pendiente, que ahora luce como una avenida, sombreada por centenares de árboles, que va a parar al lago, refugio, a nivel latinoamericano, del cocodrilo Morelleti, en peligro de extinción.
En un extremo de esa ruta se halla una especie de aduana, y a su lado, un área que pudo ser un mercado. Frente al sitio, un descomunal montículo de 83 metros de frente y más de cien de largo, que pudo haber servido de hospedaje a los visitantes de la época la casa de un alto gobernante. Estos lugares están pendientes de explorar.
Avendaño y su equipo lograron excavar y reconstruir la ciudad de Yahxá a un costo de Q13 millones.
Destino turístico: Único en su especie
Yaxhá cuenta con diversidad de estructuras y se encuentra en medio de la selva. Tiene un lago cercano y gran cantidad de especies de animales en los alrededores, algunas en peligro de extinción.
Los turistas tienen la posibilidad de encontrarse en cualquier momento con un jaguar o de ver saltar sobre los árboles un mono aullador, aparte de la incontable cantidad de paisajes naturales.
El lugar ha sido excavado y reconstruido en dos años, a un costo de Q13 millones por el Grupo K.
Excavación: Más qué ver
Si las autoridades del Banco Interamericano de Desarrollo y del Ministerio de Agricultura acceden, podrían efectuarse otras excavaciones para descubrir, al menos, otras 11 edificaciones, en un plazo de dos años.
En Yaxhá, según los expertos del Grupo K, hay unas 500 edificaciones más, entre campos de pelota, palacios, viviendas y un edificio administrativo de seis columnas circulares, único en el mundo maya.
Hay certeza de enormes murales de piedra, de entierros de gobernantes y otros.
El objetivo de descubrir más detalles es darle al turista que llega a Petén una opción más para visitar.
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