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Una leyenda para el héroe
Por:
Redacción Prensa Libre
Para algunos, Tecún Umán fue el primero en sacrificarse por la soberanía de la Nación; para otros es un personaje mítico de la historia guatemalteca.
Después de que los conquistadores lograron pasar algunos sitios de Tehuantepec y dominar a los señoríos de Soconusco, primera tierra que se incoporaría al Reino de Guatemala, pasaron a tierras de la actual República de Guatemala.
Ésta era habitada, en su mayoría, por los señoríos de origen tolteca: k’iche’s, kaqchikeles y tz’utujiles, entre otros. Como países organizados y dueños de una avanzada cultura, opusieron feroz resistencia al invasor.
Gobernaban el Quiché Oxib Quej y Belejep-Tzi, quienes buscaron entablar una alianza con los otros señoríos, pero los odios provocados por sus guerras impidieron la defensa.
Combates sangrientos
Esta rebeldía ante el conquistador era una manifestación de la noción que tenían de su derecho de propiedad sobre sus tierras, defendidas por todos los medios guerreros posibles.
Siete grandes combates sangrientos fueron necesarios para dominar al señorío de los quichés, que lanzó sus huestes a los conquistadores, muchas de ellas capitaneadas por Tecún Umán.
El primer combate en tierras de Guatemala se registró a orillas del río Tilapa, limítrofe entre Xuchiltepeque (hoy Suchitepéquez) y Soconusco. De ahí se pasó el combate a Zapotitlán, en el mismo departamento.
Los indios no se acobardaban ni ante la caballería, que causaba los máximos estragos, ni ante la artillería, que a la mayoría de los demás pueblos aterrorizó.
Batalla tras batalla
La tercera batalla fue en la cuesta a Quetzaltenango (hoy, de Santa María Jesús), en la cual, a pesar de la desventaja del terreno, lograron imponerse las fuerzas de Alvarado.
Los indios no desistieron en su empeño de dominar a los españoles. Organizaron un nuevo ataque para cuando éstos bajaran hacia las barrancas de Olintepeque, donde seis mil indios del Señorío K’iche’ de Utatlán preparaban la cuarta batalla.
El príncipe Azumanché fue uno de los héroes y el capitán de las fuerzas k’iche’s en ese combate tan sangriento, en el que se enrojecieron por la sangre las aguas del río Olintepeque, al cual llamaron Xequijel, que quiere decir “río de sangre”. Xelajú, que gobernaban 10 príncipes, quedó deshabitada.
Al ataque, Tecún
La dirección de la guerra pasó a manos de Tecún Umán, y se aprestaron a la última contienda, en las llanuras de Olintepeque, Quetzaltenango.
Pedro de Alvarado decidió que la caballería, al mando de Pedro de Portocarrero y Juan de Chávez, atacara un ala del escuadrón de Tecún Umán, y, personalmente él, atacó a la parte que iniciaba el movimiento.
Allí se hallaron frente a frente Tecún Umán y Alvarado. Cuenta la leyenda que sobre el príncipe Tecún volaba un quetzal. Tecún atacó tres veces al capitán Alvarado y logró matar al caballo del invasor.
Posteriormente, éste logró atravesar con su lanza el pecho de Tecún, quien cayó al instante.
Momentos después, sobre su pecho, cayó también el quetzal que volaba a su alrededor.
Esta historia no ha sido promovida entre escolares, quienes desconocen el origen del Héroe Nacional.
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