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EDITORIAL El alto costo de parar el Congreso
Este día, el Congreso entra en su segunda semana de virtual paralización, debido a la interpelación del ministro de Salud Pública, Marco Tulio Sosa, iniciada por el diputado Mario Bolaños, de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), el martes 19 y continuada el 20 y 21.
El uso de ese ejercicio, supuestamente pedido para interrogar al ministro en torno de asuntos públicos de su competencia, derivó a poco de su inicio, y así ha continuado, en un apéndice de la defensa judicial de un ex vicepresidente acusado de una fallida estafa.
En la historia de la interpelación en el país ha habido de todo: desde interrogatorios kilométricos con claros intereses político-partidistas, hasta bochornos en los que los inquisidores han salido trasquilados, pero probablemente nunca semejante derecho había degenerado en una defensa a ultranza de un caso con ribetes delictivos.
Por la naturaleza del tema, el cual está lejos de todo interés social, salvo por la demanda pública de castigo del ilícito referido, la acción de Bolaños ha merecido la repulsa ciudadana. No obstante, el ex eferregista ha asumido una actitud de desprecio y crítica acerba hacia las voces que le han sugerido desistir de su empeño.
Bolaños ha hecho caso omiso de los llamados vehementes, de sus colegas diputados, a la reflexión y a la sensatez e inclusive ha recibido con autoritarismo, soberbia e intolerancia los ruegos de sus compañeros de la UNE, quienes a consecuencia de ello lo han dejado solo y amenazan con expulsarlo de ese partido.
Debido a la negativa de Bolaños a desistir de este episodio penoso del que no habrá vencedores ni vencidos, todo el Legislativo y la dirección ejecutiva del Ministerio de Salud Pública llevan dos semanas paralizados, con fuertes pérdidas económicas y sociales en ambas instancias.
Respecto de lo económico, habría que sumar los sueldos de 158 diputados, secretarias, conserjes, guardaespaldas y choferes de ese organismo, más la paga del ministro Sosa y de sus seis asesores que lo han acompañado al hemiciclo, para tener un estimado del dinero que se está tirando a la basura.
Y en cuanto a lo social, aparte del abandono de las funciones ministeriales de Sosa y de sus asesores, en el Congreso esperan para ser conocidas, entre otras iniciativas, las leyes del impuesto a los combustibles y de catastro, el acuerdo para que Salud Pública compre medicinas por contrato abierto, y varias reuniones y dictámenes de las comisiones de trabajo.
Si la interpelación fuera por un motivo de interés social, como por ejemplo la fiscalización exhaustiva de las carencias y deficiencias en el mismo ramo de Salud, no importaría que Bolaños se tomara un año o más, pues el control del Estado es una de las demandas populares más sentidas.
Pero ofende cuando se usa para chantajear a la justicia. Por eso nos unimos a las voces que demandan sensatez a Bolaños, y el fin de un circo que lo desgasta políticamente y que habrá de cobrarle la factura.
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