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COLECTIVO MADRESELVA Corre y va de nuevo
¿Será que podemos debatir, con argumentos y no con insultos, el tema petrolero?
Por:
Magalí Rey Rosa.
No es fácil, ni agradable volver a tocar el tema de la explotación petrolera en Guatemala. Sé que inmediatamente van a colocarnos nombrecitos y calificativos, como ecohistéricos, antidesarrollistas o apocalípticos.
Es obvio que tenemos, con algunos sectores de la sociedad guatemalteca, puntos de vista muy diferentes. Es peligroso cuestionar un tema como éste, en una sociedad como la nuestra, donde casi todos los poderes se concentran en unas cuantas manos, donde tenemos altísimos índices de violencia e impunidad, y donde las diferencias de opinión se califican como terrorismo. Pero no tenemos más remedio.
Somos ecologistas y, desde esta perspectiva, es importante considerar cuidadosamente el tema de la extracción petrolera, sobre todo ahora, que el Gobierno está negociando nuevas áreas para la exploración y explotación de hidrocarburos.
Desde las perspectivas económica, social y ambiental: ¿cuánto ha ganado, y cuánto ha perdido Guatemala, desde que se comenzó a explotar petróleo? ¿Cuánto petróleo tenemos? ¿A quién le sirve que lo saquemos? ¿A quién le afecta la extracción, la refinación y el transporte del petróleo? ¿Cuál ha sido, hasta ahora, el comportamiento de las compañías, del Ministerio de Energía y Minas y el del Ministerio de Ambiente, de cara a los problemas de la industria petrolera? ¿Ya consultaron a las poblaciones?
Un caso que se discute ahora, por medio de elPeriódico, puede ayudar a entender por qué nos preocupa especialmente la situación actual. Un periodista denuncia que hay sitios con petróleo derramado en el área de Rubelsanto.
El Ministerio de Energía y Minas reacciona tratando de desmentirlo. Pero no puede. Los sitios están allí. En estos días se vence el contrato, de 25 años, de explotación en esa área. Hay dinero, depositado por la compañía petrolera que originalmente negoció con el Gobierno, que le será devuelto a Perenco cuando presenten su finiquito. Para que el MEM lo devuelva, la compañía tiene que demostrar que no está dejando problemas, como áreas con petróleo derramado, por ejemplo.
Limpiar un área cuesta entre 20 y 40 mil dólares. Hasta ahora, Perenco ha limpiado algunas áreas, no la mayoría. Si la actitud del ministerio es negar que hay derrames, lo más seguro es que no va a obligar a Perenco a limpiarlos todos, y le va a devolver tranquilamente su dinero.
Como ahora parece que la explotación del área la va a hacer el Estado de Guatemala, eso significaría que la limpieza de las áreas la tendremos que pagar las y los ciudadanos guatemaltecos. O, que quienes viven en esas área van a tener que resignarse...
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