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EDITORIAL Buen arranque en Educación
El día de ayer fue una fiesta a nivel nacional, específicamente en aquellas comunidades que se involucraron de lleno en el Día Nacional de la Escuela, una fecha que marcó el inicio oficial del año escolar, pero sirvió para transmitir a todo el país un mensaje de solidaridad y esfuerzo propio, como valores para superar nuestras deficiencias.
La actividad marca también positivamente el inicio del segundo año de la administración del presidente Óscar Berger, luego de un año, el 2004, marcado por pocos logros y, en el área de Educación, por los problemas magisteriales heredados del FRG, partido que retrasó el ritmo del desarrollo educativo del país y creó un caos con la distribución de alimentos para los estudiantes.
El presupuesto para Educación no aumentó en la medida de las necesidades del país, pero la ministra, María del Carmen Aceña, pretende demostrar que con los limitados recursos existentes se pueden introducir mejoras en el sistema educativo y para ello piensa contar con la participación de todos los sectores involucrados: el Estado, los padres de familia, el magisterio y los alumnos.
Por eso tiene especial significado y trascendencia lo sucedido ayer. En realidad, la actividad organizada a nivel nacional tiene más fin que el de pintar y remozar las escuelas, pues pretende involucrar y crear conciencia en todos los guatemaltecos sobre la importancia y necesidad de impulsar la educación de la niñez.
Guatemala tiene uno de los peores índices de educación a nivel latinoamericano. El abandono en que se encuentra nuestra juventud en materia educativa es más que alarmante y por ello se debe esperar, y hasta exigir, que los gobiernos cambien el rumbo que llevamos, pues de lo contrario, jamás se podrá alcanzar el nivel de desarrollo que deseamos.
Un pueblo sin educación no crece en su economía y no resuelve, por lo tanto, sus deficiencias sociales. Sin educación, estamos condenados a vivir en la pobreza y la confrontación. Este comentario, únicamente para hacer ver una da las múltiples razones por las que la educación debiera estar en el primer lugar de las prioridades nacionales.
Pero volviendo a la actividad del Día Nacional de la Escuela, cabe destacar que el mensaje trasciende al campo puramente educativo. El mensaje de solidaridad se puede aplicar en cualquier actividad de nuestra sociedad, principalmente en aquellas que requieren del esfuerzo de todo para alcanzar metas y superar escollos.
Tradicionalmente se espera y demanda que “papa gobierno” resuelva los problemas, pero está visto que si seguimos esperando que las soluciones vengan del Palacio Nacional no podremos avanzar con el ritmo que el país necesita. Si por el contrario, como esta vez, se involucra la sociedad en las tareas pendientes, entonces los resultados llegarán, no solamente más rápido, sino de manera eficaz. Buen ejemplo el de ayer.
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