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Dejan las maras
Iglesia evangélica de Palín apoya a jóvenes arrepentidos
Por:
Claudia Munaiz
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| Carlos Rubín, del Ministerio Santidad y Poder, abraza a los jóvenes que abandonaron las maras 18 y Salvatrucha, durante un emotivo acto celebrado el domingo en Palín, Escuintla. Foto Prensa Libre: Myriam Larra. |
Más de 40 integrantes de las pandillas Salvatrucha y M-18 abandonaron esos grupos y aceptaron a Cristo, una opción que no todos respetan. Pandilleros presos amenazan con matarlos cuando salgan de la cárcel.
Los jóvenes pidieron perdón a sus familiares y a la población de Palín, Escuintla, en un emotivo acto celebrado en la iglesia evangélica Santidad y Poder, de esa localidad.
Pero el camino del arrepentimiento no es fácil. “Cuatro presos dicen que cuando salgan nos van a matar a todos”, comentó Álex, de 15 años, ex miembro de la M-18.
Aunque los jóvenes que pidieron perdón por “todo el daño que han causado” no temen a la muerte, la iglesia y sectores involucrados quieren brindarles seguridad.
“Hemos organizado un plan para dar seguimiento y coordinar esfuerzos para reinsertarlos en la sociedad”, dijo Marlon Alvarado, servidor de Santidad y Poder.
“Ahora están amenazados, pero antes su vida era peor”, agregó Alvarado.
La Comisión Presidencial de Derechos Humanos (Copredeh) mostró interés por la labor de la iglesia de rescatar a pandilleros.
“Ahora, el Ministerio Público, Gobernación e instituciones de derechos humanos deben dar protección a los muchachos”, dijo Estuardo Meneses, de Copredeh.
Dar oportunidades
“Hay que buscar mecanismos integrales de reinserción social, involucrando a todos los sectores”, afirmó Emilio Goubaud, de la Asociación para la Prevención del Delito.
David Munguía, presidente de la Alianza Evangélica de Guatemala, dijo: “Que el Gobierno provea una casa, y la iglesia el recurso humano. Unidos, lo conseguiremos”.
“Hay que darles oportunidades. Son muchachos de 13 y 14 años”, afirmó Surama Gómez, vecina de Amatitlán.
- Reconciliado con Dios
“Me salí de la mara porque no trae nada bueno. Ahora quiero trabajar para tener billete limpio (...). Uno de la M-18 me metió un ‘plomazo’ en la cara, y ahora somos amigos. Fui el primero en reconciliarme con Dios, y ahora en Palín hay paz”.
Gregorio López, alias “el Vago”, ex líder de la Mara Salvatrucha.
- “He pedido perdón”
“He cometido toda clase de fechorías cuando estaba en el infierno (la mara): extorsiones, robos, etc. Me he salido de la mara para tener vida. Como yo, muchos han elegido el camino del Señor y han pedido perdón”.
Fernando, de 17 años, ex miembro de la M-18 en Palín.
- “No daba nada bueno”
“Recibí 12 balazos, y sólo puedo caminar con muletas (...). La mara no da nada bueno. Le hice mucho daño a mi madre. No tengo padre. Ahora lo único que quiero es trabajar y olvidar el pasado. No quiero llevar esa vida nunca más”.
Álex, de 15 años, ex integrante de la M-18.
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Coordinación
Instituciones de derechos humanos, iglesias y sociedad civil coinciden en la necesidad de dar seguimiento a los jóvenes que deciden abandonar las maras.
Aprede: Más empleos
Generar empleos e impedir que regresen a las maras son prioridades a criterio de Emilio Goubaud, de la Asociación para la Prevención del Delito (Aprede). “Hay que dar tratamiento para que asuman la vida de otra manera y que no vuelvan a la mara. Que la sociedad perdone es muy importante”, puntualizó.
ODHA: Reinserción social
“La intencionalidad de la iglesia evangélica es la adecuada, porque se preocupa por los jóvenes. Ahora hay que buscar mecanismos de reinserción en la sociedad”, expresó Nery Rodenas, director de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado.
“Tienen que ser soluciones integrales, que involucren a las familias. La coordinación debe ser interinstitucional: iglesias, sociedad y Gobierno”, enfatizó.
AEG: Buscar a los perdidos
“Los jóvenes encuentran en Dios una esperanza. Por eso estamos impulsando que los pastores vayan a buscar a los perdidos, especialmente los que están en el infierno de las maras”, indicó David Munguía, presidente de la Alianza Evangélica de Guatemala (AEG). “Que vayan a los barrios marginales”, inquirió.
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