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Guatemala, domingo 12 de junio de 2005

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Nacionales

Tony Meléndez, lucha sin fin
Su vida representa para muchos la tenacidad, el esfuerzo y la voluntad de querer hacer bien las cosas
Por: Manolo García

Foto de portada
Tony con su esposa, Lynn Ann; sus hijos, Andrés y Maritza; su hermano José y sus sobrinos.

Quienes han leído su libro A gift of hope (Un regalo de esperanza) se han encontrado con la historia de un hombre que ha logrado salvar los obstáculos de la vida para demostrar al mundo que todas las metas son posibles de lograr siempre que se tenga voluntad y fe en Dios.

Además, sus canciones han arrancado más de algún suspiro de nostalgia, respeto y admiración por la tenacidad y profundidad de sus mensajes.

José Antonio Meléndez Rodríguez, nicaragüense nacido en la ciudad de Rivas en 1962, no le ha puesto peros a la vida, a pesar de no contar con sus brazos.

Es más, en el título de su último disco compacto Te doy cinco con el pie insiste en que no hace falta tener brazos y manos para triunfar en la vida.

Tony nació sin brazos debido a los estragos de un producto recetado por orden médica a su madre durante el embarazo.

El medicamento Talidomida debía calmar los efectos de náusea del primer semestre de embarazo, pero sus efectos dejaron un saldo: al igual que él, ese fármaco provocó que miles de niños nacieran con deformidades, sin brazos, sin pies o sin ambos.

Meléndez llega hoy al país para brindar una serie de recitales en el marco de un programa de cultura y desarrollo en Guatemala con el sello de la esperanza. Pero, ¿quién es Tony Meléndez?

¿Un luchador, un cantante, un escritor, un soñador? ¿Qué es usted?

Soy un cantante. Me gusta escribir música. También escribí un libro, pero me gusta más escribir canciones. ¡Ah! también soy papá; tengo dos hijos.

¿Cómo se siente ser una persona importante?

A veces siento que no he hecho tanto para merecer esto. No soy una persona importante. Sólo sé que cuando me besó el Papa Juan Pablo II, me cambió la vida.

¿Qué pasó entonces?

Lo que pasó es que siempre he sido una persona que no se ha quedado esperando nada. Cuando he sentido dolor, me he puesto a cantar.

¿Qué significa eso?

Significa que no me he quedado esperando a que nadie me ayude.

¿Cómo ha logrado sobrevivir con sus penas?

Dios me ha dado vida. Nunca tuve brazos y siempre he salido adelante. Siempre me ha gustado vivir así. Creo que si Dios me hubiera dado brazos, todo habría sido más difícil.

Entonces, ¿no tener brazos no ha sido complicado para usted?

Para mí no ha sido complicado. Dios me ha dado fortaleza en mi corazón para sobresalir en la vida. Dios nunca me ha dejado solo.

¿Qué hay de su familia?

Mi familia es todo. Es lo que más amo en la vida: mi esposa, Lynn Ann Zechman, y mis hijos Andrés y Maritza (ambos adoptados, el primero en El Salvador y la segunda en Nicaragua).

¿Cuando viaja siente la ausencia de ellos?

Cuando viajo me hacen mucha falta. Me gustaría que siempre estuvieran cerca de mí, que viajaran conmigo. Siempre los llevo en el corazón; llegará el día en que vayan conmigo.

¿Cuáles son sus sentimientos a su llegada a Guatemala?

Siempre que viajo a Centroamérica me siento muy feliz, estoy cerca de mi tierra.

Pero a Guatemala, específicamente…

Me contenta llegar a Guatemala. De hecho aquí tengo familia. Mi tío Alberto, Magalí, su esposa, y su hijo, Jorge.

¿Tiene retos a futuro?

¡Claro! Poder encontrar una mejor manera de vivir la vida. No quiero tener todo el dinero del mundo, pero sí buscar la fórmula para encontrar la felicidad para todo el mundo.

¿Y su felicidad?

Bueno, mi vida no ha sido solo. Digo la felicidad para todos, para mis hijos y mi esposa, para todo el mundo.

¿Qué les diría a las personas que pasan por la misma experiencia suya?

¿Qué experiencia? No entiendo el dolor que otras personas sienten, del porqué se sienten tristes, que se quieren matar y todo eso.

Tanta felicidad que podemos encontrar en la vida. ¿Por qué hay gente que se siente sola? La vida es preciosa. ¿Por qué sentirse tristes? Si no luchamos contra la adversidad no podremos encontrar nunca la felicidad en este mundo.

Tony, va a estar una semana en Guatemala. ¿Qué hará?

Ya me tienen organizados dos o tres conciertos diarios. Creo que estaré suficientemente ocupado.

¿Dos o tres conciertos no lo debilitan?

No. En Estados Unidos tengo esa cantidad de presentaciones y ya me he acostumbrado. Eso sí, quisiera presentar un solo concierto y vivir y disfrutar con toda la gente el resto del tiempo.

A Tony Meléndez se le conoce en Nicaragua como “el Hombre de los pies de Dios”. Él dice que sólo tiene su amor. A los 16 años comenzó a “hacer bulla” con la guitarra, y a los 18 se perfeccionó en la música, aparte de escribir, pintar y conducir auto sólo con los pies.

Se presentará en Guatemala con el patrocinio de Asesoría Integral y el apoyo de la Asociación del Niño por el Niño (Anini).

Símbolo de esperanza

Tony nació en la localidad de Rivas, Nicaragua, el 9 de enero de 1962. Hijo del ingeniero agrónomo José Ángel Meléndez y de Sara María Rodríguez, una profesora de primaria. Fue víctima de la Talidomida que tomó su madre durante el embarazo.

No hay nada imposible

Según Tony Meléndez, gozar de la naturaleza no es nada difícil. Junto a José Rodríguez ha navegado ríos y lagos y ha sentido la frescura de sus aguas. Esa ha sido una forma de demostrar que puede realizarse a pesar de sus limitaciones físicas.

Con el Papa Juan Pablo II

“Tony, eres un hombre valiente de verdad. Nos estás dando esperanza a todos nosotros.

Mi deseo para ti es que continúes llevando esperanza a todo el mundo”, le dijo el Papa Juan Pablo II, quien llegó a Estados Unidos para reunirse con los jóvenes, en 1987.

Sin obstáculo alguno

Escribe, toca guitarra y pinta cuadros. Todo con los pies. Nunca ha tenido problema para desarrollar sus habilidades, al grado que adecuó su vehículo para poderlo conducir él mismo. Dice que si tuviera brazos y manos, todo sería más difícil.

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Muchos se dejan vencer

El 15 por ciento de la población guatemalteca sufre algún grado de discapacidad, según estadísticas de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH). Sin embargo, no existen políticas gubernamentales definidas para atender sus necesidades.

Es por eso que las organizaciones de discapacitados han reclamado durante años que el Gobierno acate el decreto 135-96, Ley de Atención a las Personas con Discapacidad, que regula sus derechos. Pero que nunca ha llegado a hacerse realidad.

De acuerdo con sicólogos y especialistas en problemas causados por algún tipo de discapacidad, es importante enfocar la rehabilitación sicológica como un proceso de la adaptación del paciente.

Este proceso consta de varias etapas: la de shock sicológico, durante la cual la persona no es consciente de lo que ocurre a su alrededor; la de negación, entendida como una defensa inconsciente de la realidad por parte del paciente.

La tercera etapa es la de la protesta, mediante la cual el afectado presenta una captación parcial de la realidad, poca tolerancia, sentimiento de injusticia y falta de colaboración con el tratamiento, ya que deja en manos de los médicos su curación.

Los sicólogos afirman que en esta etapa es necesaria una gran comprensión de las actitudes del paciente.

Generalmente, las expectativas de recuperación no son muy ajustadas a la realidad. Se pueden observar tres posibles evoluciones: vuelta a la etapa de protesta o agresividad, paso a la depresión y, en el mejor de los casos, una etapa adaptativa, lo cual significaría un éxito del intento. El objetivo es que la persona no se dé por vencida y venza todos los obstáculos.

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