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Guatemala, domingo 12 de junio de 2005

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Nacionales

Fluorosis sin atención
En Malacatancito, Huehuetenango, es urgente brindar servicios de salud dental a la población en edad escolar
Por: Ana Lucía Blas

Foto de portada
El exceso de flúor daña los dientes de los niños y adolescentes, como ocurre en Malacatancito, San Marcos, al grado de que si no son tratados por un odontólogo, la persona puede perder toda la dentadura. Foro Prensa Libre: Adolfo Mejía.

Un error al cavar el pozo municipal de agua, hace casi 20 años, ha causado a los habitantes de Malacatancito, Huehuetenango, serios problemas dentales por el exceso de flúor en el líquido.

El pozo, que provee cien galones de agua por minuto a la comunidad, emana 3.9 miligramos de flúor por litro, mientras que “el máximo debería ser de 1.7 miligramos”, informa el alcalde del lugar, Leopoldo Samayoa.

Esto ha ocasionado que más del 90 por ciento de la población en edad escolar, comprendida entre 6 y 17 años, padezca de fluorosis dental.

“La enfermedad causa daños en el esmalte que pueden llevar a la pérdida total de la dentadura”, indica María Eugenia Hernández, odontóloga a cargo del Centro de Salud Dental de Malacatancito.

“Mi hijo de 10 años tiene manchas castañas en los dientes, además de que se le han picado”, cuenta Julia Pérez, vecina de esa comunidad.

El consumo excesivo de flúor también podría ocasionar problemas en los huesos, como fluorosis ósea y osteoporosis.

Faltó previsión

“Cuando las autoridades locales construyeron el pozo, hace más de 15 años, no realizaron estudios bacteriológicos o químicos en el lugar donde lo cavarían”, asegura Samayoa.

Por ello, el pozo llegó a una profundidad en la que abunda el flúor, lo cual trajo consecuencias de largo plazo que no fueron previstas en aquel momento, añade el alcalde.

“Para resolver este problema será necesaria la construcción de un nuevo pozo municipal, que deberá efectuarse con los estudios geológicos correspondientes”, dice Samayoa.

El problema

La fluorosis fue detectada en Malacatancito, en el 2001, pero fue hasta hace un año que se conoció su origen. Desde entonces, la Dirección de Salud del departamento de Huehuetenango ha promovido medidas de prevención, como utilizar pasta dental durante el cepillado.

La Universidad de San Carlos, a través de la Facultad de Odontología, ha prestado ayuda para instalar filtros en algunas viviendas para reducir el contenido de flúor en el agua que consumen las familias.

También el Fondo de Inversión Social (FIS) dio su apoyo a la comunidad con la donación de un módulo completo de equipo médico para el Centro de Salud Dental del lugar.

El Fondo Nacional para la Paz (Fonapaz), por su parte, se ha comprometido por cerca de Q450 mil en la construcción del nuevo pozo municipal.

Sin embargo, según Hernández, “hace falta aún mucha ayuda para que la clínica sea sostenible en el largo plazo”.

“Las personas a las que atendemos son de escasos recursos, por lo que no podemos cobrar el servicio”, explica la encargada del Centro de Salud Dental de Malacatancito.

Para quienes se encuentran en una fase inicial de la enfermedad bastará un par de meses para lograr mejoras, pero el proceso se complica para las etapas más avanzadas. “El tratamiento es costoso”, afirma Hernández.

La odontóloga asegura que “el problema podría solucionarse en cuatro años si se cuenta con el apoyo del Ministerio de Salud y otras instituciones gubernamentales”.

Dientes y huesos: Efectos del flúor

El fluoruro es el medio más eficaz para combatir la caries, pero su consumo excesivo cuando los dientes se desarrollan puede causar fluorosis dental.

“Esta es una enfermedad que el niño adquiere desde la gestación y que produce cambios en la calidad y apariencia del esmalte”, explica la odontóloga María Eugenia Hernández.

Una de las características de la fluorosis es que aparecen manchas blanquecinas y castañas que deshacen el diente hasta que se cae. Esa situación lleva, en etapas avanzadas, a la pérdida total de la dentadura.

Cuando la enfermedad se encuentra en su fase inicial es posible que la dentadura sea restaurada. Empero, si la dieta alimentaria es deficiente el problema dental puede agravarse.

El exceso de flúor también puede ocasionar enfermedades en los huesos, como fluorosis ósea y osteoporosis.

Población afectada

Estos son algunos datos sobre el problema en Malacatancito:

En el municipio habitan 15 mil 300 personas, de acuerdo con el Censo de 2003.

90 por ciento de la población escolar, entre 6 y 17 años, padece fluorosis dental en diferentes grados.

Cuatro años serían necesarios para superar el problema en el lugar si se cuenta con apoyo del Ministerio de Salud.

El costo de los tratamientos es elevado y la población no cuenta con los recursos para pagarlos.

La Universidad de San Carlos, el Fondo de Inversión Social y el Fondo Nacional para la Paz han apoyado a la comunidad.

Tres médicos atienden el Centro de Salud Dental sin cobrar honorarios.

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