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Mano amiga contra mano dura
Que se aplique la mano dura contra las maras es la opinión general; que vaya acompañada de prevención, la solución
Por:
Claudia Munaiz
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| En Miami hay 23 pandillas activas, cuyo número crece debido a la represión en sus países de origen. En la foto, presuntos integrantes de una “clica” hacen gestos. Foto Prensa Libre: Claudia Munaiz. |
“Somos una gran organización. Muy grande, enorme. Tenemos contactos por todas partes, en Los Ángeles, en las cárceles, en Nueva York”, afirma Carlos*, quien dice ser líder de la Mara Salvatrucha (MS).
En Centroamérica, el plan de lucha contra las maras, acuñado con el término de Mano Dura y Super Mano Dura, abanderada por Antonio Saca, presidente de El Salvador, está ocasionando un éxodo de las pandillas hacia México y Estados Unidos.
En Guatemala, respecto de esa política, Carlos Vielmann, ministro de Gobernación, opina: “Las medidas policíacas son indisociables del trabajo de prevención ”. En El Salvador, el plan de Super Mano Dura se aplica desde 2004 con cuatro ejes: prevención, represión, rehabilitación y reinserción.
Según fuentes de Gobernación de ese país, “se hace incidencia en el de prevención con el programa Mano Amiga”, explica Porfirio Chicas, del despacho del ministro.
El mejor ejemplo, dicen, es el de un partido de futbol disputado entre policías salvadoreños y ex pandilleros.
Sin embargo, Emilio Goubaud, de la Asociación para la Prevención del Delito (Aprede), insiste en que la mano dura no funciona. “Es lo que concluimos en la reciente reunión sobre violencia juvenil en Managua”, dice.
En esa ocasión, sectores de la sociedad civil e instituciones compartieron experiencias con el objetivo de definir políticas regionales.
“El problema es que las normas jurídicas que ya existen no se aplican, ¿por qué crear más leyes represivas?”, pregunta Goubaud, en alusión al brazo legal de la política: la ley antimaras.
¿Víctimas o victimarios?
La población no tolera la violencia, por eso la opinión general apoya la mano dura. “Ellos no se tocan el alma para matar a inocentes, hay que acabar con todos”, expresa Alejandro, un taxista de la capital.
Ese es el razonamiento expuesto por Chicas: “El 80 por ciento de la población acepta la mano dura porque los pandilleros actúan con total frialdad. La gente no quiere oír hablar de prevención”.
Y cita un ejemplo: Un joven de 17 años detenido que acumula más de 17 homicidios en su trayectoria vital. “Hay que castigarlo”, asevera.
Pero a pesar del apoyo social, la ley antimaras, es cuestionada por la juez salvadoreña Aída Luz Santos. “No es nada más que una ley publicitaria. Los pandilleros están allí escondidos; esperando que termine la vigencia de ésta”, expresa.
Otros detractores de la mano dura afirman que “la violencia no se puede combatir con represión, pues sólo genera más violencia”, asegura Rocío Santa Cruz, directora de la campaña internacional de Derechos Humanos de Homies Unidos, con sede en Los Ángeles, EE.UU.
Detenciones masivas
Mientras, las barridas en Centroamérica contra presuntos integrantes de las maras se llevan a cabo diariamente.
La estrategia es criticada por el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional de El Salvador, que sostiene que “las políticas utilizadas derivaron en detenciones masivas por el sólo hecho de que los sospechosos lleven tatuajes, tengan características distintas a las de otras personas y transiten por territorios determinados”.
En Guatemala, en lo que va del año, se han registrado cuatro mil 796 detenciones.
En El Salvador, afirma Chicas: “Las capturas son un proceso de hostigamiento. Ahora hay cuatro mil 300 pandilleros en la cárcel. Reducimos la amenaza en las calles”.
Un éxito cuestionado por la Universidad de Centroamérica (UCA): “Antes de poner en vigencia el ‘manodurismo’, la tasa de homicidios era de 35 por cada cien mil habitantes; en la actualidad, ronda los 45 homicidios”.
También en México y EE.UU.
En noviembre de 2004 se efectuaron acciones policíacas en el sur de México. Unos 200 presuntos mareros fueron detenidos y deportados a sus países.
Sólo en febrero recién pasado, las autoridades migratorias de Miami, EE.UU., deportaron a 21 centroamericanos. En este viaje de ida y vuelta punitivo, ¿cuál es la capacidad del sistema penitenciario regional para acoger a los presuntos delincuentes?
“No la tenemos, por eso le pediremos a EE.UU. que antes de deportarlos, los incluya un año en programas de reinserción social”, responde Vielmann.
“En El Salvador construimos una cárcel de máxima seguridad”, agrega Chicas.
Los programas de prevención involucran a escuelas, clínicas de adicción, organizaciones no gubernamentales, iglesias y la promoción del deporte.
Para Fernando García, director del Consejo Nacional de la Juventud (Conjuve), la aplicación de la super mano dura es una posibilidad remota en Guatemala. “Nosotros trabajamos en el área de la prevención, porque si se aplica sólo represión, no habrá resultados”, explica.
En opinión de Juan Carlos Martínez, de la Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales (Avancso), “meterse en la mara no es una elección. Simplemente no hay opción”. Salirse es más complicado, porque reintegrarse en una sociedad que no los quiere es tortuoso.
Soluciones
La solución debería ser integral, involucrar a todos los sectores e impulsar políticas públicas y sociales destinadas a la juventud con leyes más justas, generación de empleo, prevención y educación, de acuerdo con Francisco Reyna, analista de Avancso.
Otra solución vendría del exterior. Por ejemplo, en Miami, policías hondureños recibieron capacitación por parte de agentes de EE.UU. Una oferta que Gobernación no rechazaría. “Necesitamos toda la ayuda de las fuerzas de seguridad”, pide Vielmann.
El ministro dice que, aunque “se originaron en EE.UU., nos deberían ayudar con programas de rehabilitación y prevención en Guatemala, no allá”.
*Nombres ficticios, para preservar la fuente.
Historia de las maras
Las opiniones difieren. Hay quienes sitúan el origen de las pandillas en los años 60, en los barrios de EE.UU. Otros afirman que surgieron en Centroamérica, tras el fin de las guerras en la región.
Miles
Cifras no oficiales calculan que existen entre 150 mil y 300 mil integrantes de pandillas sólo en Centroamérica y en México.
En Estados Unidos se estima que existen unos 15 mil pandilleros.
Años 1980
Las maras son pandillas transfronterizas. La Mara Salvatrucha13 surgió en los 80 en Los Ángeles, California, al igual que su rival, la M18. Sus miembros eran “hijos de la guerra”, sin oportunidades.
Guatemala
En 2004, las acciones policíacas en el territorio nacional arrojaban un saldo de cuatro mil 796 personas detenidas. De ellas, 138 salvadoreños, 62 hondureños, 65 nicaragüenses y cuatro de otras nacionalidades. Hay 88 detenidos por homicidio.
Prevención: Confesiones desde la jaula
Álex, de 18 años, llegó hace seis meses a la sede de Homies Unidos, una asociación de Los Ángeles, EE.UU., que trabaja con jóvenes pandilleros o en riesgo de formar parte de alguna mara.
“He vivido muy cerca de las pandillas. Mi primo lleva metido en la MS-13 desde los 12 años.
Cuatro de sus amigos están muertos, y temo por su vida y por la mía”, confiesa Álex.
Su forma de ayudar a otros jóvenes, integrantes o en riesgo de entrar en una mara, consiste en leer cartas de pandilleros presos en Los Ángeles. “Las leo y les respondo. También imparto charlas en las escuelas”, añade.
Álex compartió algunos extractos de las cartas:
“Sabes, no sé qué tanto impacto tengan los Homies Unidos con las prisiones, pero de las veces que he recibido carta de allí, aquí los policías me hacen preguntas que qué tanto estoy involucrado con esa organización (…)”. “He averiguado sobre la asociación y me han contado que ayudan mucho personalmente. Pero me han dicho que a ti te llamaban rebelde de la Mara Salvatrucha, a mí me dicen ‘Scooby’ (...). Gracias por acordarse de este pájaro enjaulado”.
“Prevención e intervención, menos opresión”, es el lema de la campaña de Homies Unidos. Cada año reciben más de 500 jóvenes, entre ellos guatemaltecos.
EE.UU.: Tolerancia cero
Según la Policía de Miami, “las maras han venido a buscar refugio a Miami hace ocho o nueve meses. Allí se originaron, y allí están regresando. “Aquí no se aplica la Ley de la Mano Dura”, dice Eduardo Roque, del Departamento de Policía.
Lo cierto es que, en nombre de la seguridad nacional, el gobierno de George W. Bush aplica medidas represivas y políticas de “tolerancia cero” contra las pandillas, como el “Escudo Comunitario”. Para ello, impulsa más cárceles, mayor tipificación de delitos, reducción de la edad penal juvenil y con
Antimaras
El barrido se da con:
Ley antimaras: brazo legal del Plan Mano Dura.
Está vigente en Honduras y en El Salvador. Guatemala dispuso una iniciativa de ley.
Provisiones relacionadas con menores de entre 12 y 18 años y la posibilidad de juzgarlos como adultos.
En Guatemala, Gobernación aboga por aplicar prevención, presencia policial y coordinación con el Organismo Judicial, Ministerio Público y Sistema Penitenciario.
Tras el Primer Encuentro de Coalición Centroamericana de Prevención de Violencia Juvenil, celebrado en Managua, se definirán políticas regionales.
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