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EDITORIAL Crucial elección en la Corte Suprema
A consecuencia de la grave situación producida por el paso del huracán Stan en todo el territorio nacional, ha pasado a un segundo plano en el interés de los guatemaltecos un tema de enorme importancia para el futuro institucional del país: la elección del presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y del Organismo Judicial, la que debido a las nefastas maniobras del eferregismo se debe realizar cada año.
La importancia del tema radica, además de quién sea la persona en la que recaiga la responsabilidad de encabezar uno de los organismos del Estado guatemalteco, en la serie de consecuencias del control politiquero y del continuismo del Frente Republicano Guatemalteco (FRG) en las elecciones del fiscal general de la República y de la integración de la Corte de Constitucionalidad (CC).
Las elecciones realizadas hasta el momento permiten sospechar de la aplicación de maniobras en el sentido indicado. Entre los electores, todos miembros de la actual CSJ, se encuentran tres personas abiertamente cercanas al partido oficial del período anterior, los magistrados Eleázar López, Édgar Raúl Pacay Yalibat y Óscar Vásquez Oliva, quienes tienen en común haber votado en contra de todos los intentos de antejuicio contra los ex funcionarios vinculados al FRG.
El presidente de la CSJ ocupa el mismo cargo de la comisión postuladora del fiscal general, y es de ahí de donde se puede inferir por qué no ha sido posible realizar la elección, en la cual el magistrado Jorge Cabrera ha logrado siete de los nueve votos favorables necesarios.
De no lograrse una elección antes del 13 de octubre, asumiría en forma automática el actual vocal primero de la CSJ, magistrado Rubén Eliú Higueros.
En cuanto a la elección en la CC, el continuismo eferregista puede estar garantizado por medio del apoyo a la candidatura del abogado Rolando Segura, quien ha dicho abiertamente ser amigo íntimo del dirigente eferregista Arístides Crespo.
Se trata, entonces, de unas elecciones cuya importancia radica en que se pueden sentar las bases para que importantes instituciones del Estado queden bajo la influencia de personajes relacionados en forma directa con el FRG, y por eso convertirlas en inútiles en su propósito de otorgarle al ciudadano las garantías de un ejercicio sano, legal y correcto de los mecanismos democráticos basados en el respeto de la ley.
Los magistrados de la CSJ deben tomar su decisión tomando en cuenta las nefastas consecuencias de no escoger a personas ajenas a cualquier interés político partidista.
Deben tener especial cuidado en no convertirse en tontos útiles de las maniobras de grupos interesados, en primer lugar, en que los ciudadanos pierdan toda confianza en el sistema democrático y anhelen una dictadura.
Los sectores nacionales interesados en mantener la democracia deben poner especial atención y manifestarse lo más claramente posible para que no se repita el caso de que a consecuencia del descuido y la apatía, un partido político se haya mantenido con influencia mucho después de haber sido echado del poder por la fuerza de la voluntad popular expresada en las urnas.
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