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EDITORIAL La ONU y su responsabilidad
A causa de que ya se empezaron a conocer más detalles de la fatal operación militar en la cual perdieron la vida ocho kaibiles guatemaltecos en la República Democrática del Congo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) está obligada a completar las investigaciones hechas, que parecen confirmar la versión periodística publicada inicialmente por el diario francés Le Monde.
En efecto, los reportes de la ONU ahora indican que los kaibiles estaban participando en una operación de reconocimiento para encontrar y apresar a líderes del grupo guerrillero Ejército de Resistencia del Señor, cuyos integrantes emboscaron a los guatemaltecos con el resultado ya conocido.
El tema que debe ser clarificado lo antes posible y sin dejar duda, se refiere a si participar en una misión de captura de los líderes guerrilleros es parte de las tareas de los guatemaltecos.
Además de que el lunes partieron los ocho kaibiles que sustituyen a los caídos, hay otro contingente de ellos en Haití, donde la situación es igualmente peligrosa y muy volátil -como lo ha sido durante años- y es necesario tener claro todo este asunto para decidir si a Guatemala le conviene ser parte de los países que envían soldados a las misiones de paz.
Conforme se van conociendo algunas circunstancias del hecho, parece que los kaibiles estaban solos, sin apoyo, o que por alguna causa se quedaron sin éste en un terreno hostil donde estaban en serio peligro. Todo esto parece comprobarse con el hecho de que, una vez perpetrado el ataque, la ayuda llegó varias horas después, cuando solamente podía actuar para evacuar a los heridos y los cadáveres.
Aún no se ha aclarado la versión periodística inicial acerca de que algunos kaibiles murieron decapitados. Esto puede dar indicios de la forma como fue el combate o la emboscada, a menos que el grupo guerrillero responsable tenga como costumbre usar machetes, lanzas o cualquier otra arma blanca con la que se pueda matar a alguien de esa manera.
Hasta el momento, todas son especulaciones, porque no son claros los informes oficiales, tanto del Gobierno guatemalteco como de la ONU.
Cada una de las dos instancias debe aclarar su parte de responsabilidad. El Gobierno guatemalteco aceptó participar en este esfuerzo de paz como forma de apoyar la recuperación de la buena imagen internacional, y así debe verse. No es responsable porque los soldados hayan sido enviados a una misión que debe ser aclarada.
Por su parte, la oficina principal de la ONU tiene la obligación de explicar quién es el responsable, si la institución en sí o quienes se equivocaron al mandar a los guatemaltecos a la fatal misión.
Nada les devolverá la vida a los muertos, pero al menos todos los ciudadanos tienen el derecho de saber lo ocurrido, para decidir si apoyan la presencia de más soldados en otros lugares, o si los quiere de regreso a casa. Los errores humanos pueden ser aceptables, no así los intentos de decir verdades parciales.
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