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AGUDEZA ¿Falta o exceso de recursos?
Por:
Otto Zacarías
Opinión
El llamado de los funcionarios de gobierno, y de buena parte de la población a incrementar los tributos, es constante.
A este llamado también se agregan los organismos internacionales de crédito (BID, FMI, Banco Mundial, etc.).
Son varios los sectores interesados en que el Gobierno disponga de recursos suficientes para el gasto, pues las necesidades del país son muchas y de gran importancia.
O sea que se justifica esa solicitud. Desafortunadamente esos sectores interesados en dotar al Estado de más recursos, no actúan libres de intereses personales o de grupo; hasta podría decirse que sus opiniones son motivadas más por esos intereses que por las necesidades reales de la población.
No le dan importancia a la calidad y a la transparencia del gasto público.
Cada año el presupuesto de gastos del Estado se incrementa y los resultados de ese gasto en términos de calidad y transparencia, cada año son más pobres. Los niveles de irresponsabilidad e impunidad dentro del Estado también se incrementan.
La disponibilidad de grandes cantidades de recursos para gastar sin importar la calidad del gasto ni la entrega de cuentas, explica por qué los partidos políticos, en su mayoría, están manejados por verdaderos delincuentes y son estos mismos delincuentes los propuestos a cargos de elección popular o se convierten en altos, medios o bajos empleados de gobierno; la gran mayoría con la misma consigna: el saqueo de fondos públicos.
Es paradójico ver cómo el ciudadano común elige a esta clase de gente para dirigir el país, sin tener opción a proponer verdaderos cambios.
La sutileza de nuestra democracia para legalizar la promoción de delincuentes es notoria.
El sector de la ciudadanía, que, aparentemente fuera del gobierno, apoya a éste en el pedido de más impuestos, son los contratistas y proveedores y en general los que, cerca de los funcionarios, negocian privilegios de todo tipo para concretar negocios fáciles, repartiendo por muchos lados el producto de sobrecostos en bienes y servicios que todos pagamos con nuestros impuestos.
Cada vez se vuelven más creativos para evadir la Ley de Compras y Contrataciones.
Los fideicomisos y fondos asignados a entidades como la OIM o PNUD son una genialidad para evitar la fiscalización y la transparencia. Se ha armado muy fino el entramado para que la “Contraloría General de Cuentas” no fiscalice esas entidades o si hace acto de presencia, lo hace para guardar apariencia solamente.
Los usureros internacionales (BID, FMI, Banco Mundial, etc.), hacen su trabajo: mientras más préstamos otorguen a estos países, más y mejor manejarán sus economías.
Mientras más miseria, más razón para continuar endeudándose.
En este círculo diabólico participan activamente nuestros funcionarios, pues su actitud sumisa y ciega es evidente y de postre habrá más recursos para la fiesta.
El panorama es de desesperanza, mantener e incrementar la miseria, alimenta ese círculo de muerte y dependencia al cual fácilmente podemos adherirnos.
En ausencia de una actitud firme de pedida de cuentas a nuestros funcionarios, solamente queda la resistencia al pago de impuestos.
Si el presupuesto de gastos fuera la mitad del actual, no tendríamos a tanto político oportunista en el gobierno y posiblemente llegarían a esos puestos personas con verdadero espíritu de servicio que, con pocos recursos, manejados eficiente y honradamente, producirían mejores resultados y de paso, recobraríamos un poco la independencia, si alguna vez fue nuestra.
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