Logo

Guatemala, sábado 17 de junio de 2006

img
img
img
img
img
Ejemplo: dd/mm/aa
img img
logologo
img img
img img img Guatemala, sábado 17 de junio de 2006 img img imgimg
spacer
img img

Opinión

ALEPH
En la cueva de Alí Babá no llueve

Por unos se ensucian todos, dirán los diputados honestos.
Por: Carolina Escobar Sarti

La tormenta Stan fue la evidencia objetiva más reciente del abandono en que se encuentra el Estado guatemalteco, pero eso no fue lo único que desnudó ese desastre. Otra cosa que dejó muy clara es que, con poquísimas excepciones, los diputados son uno de nuestros más indiscutibles motivos de vergüenza nacional.

Mientras las brigadas de socorro se dedicaban a sacar cadáveres de los escombros en diferentes partes del territorio, los congresistas ponían en el centro del debate parlamentario lo que para ellos era prioritario: la licitación y construcción de la Franja Transversal del Norte y el Anillo Metropolitano.

Quedaba claro entonces, como en tantas oportunidades antes y después de esa coyuntura tan particular, que en la cueva de Alí Baba y sus cuatreros, no llueve nunca y que de las tormentas sólo se enteran los diputados cuando les toca hacer los cálculos del dinero de que podrán disponer para dizque apoyar obras en sus comunidades.

Casi un año después, el tema del Programa de Apoyo Comunitario Urbano y Rural (Pacur) sigue ocupando espacios importantes en los medios de comunicación del país y ha trascendido nuestras fronteras, gracias a la intervención de la OIM en todo el relajo.

Dicho programa, creado con la bendición del Ejecutivo y el Legislativo para supuestamente atender obras en las comunidades después de la emergencia provocada por el huracán, le ha permitido a varios diputados solicitar obras, elegir a la empresa que se hace cargo de las mismas y pedir “mordida” a las constructoras elegidas por ellos para asegurarles que les dan el chance, todo de manera discrecional, sin fiscalización ni regulación alguna.

Como los fondos asignados a tal programa fueron inicialmente de Q200 millones (este año se duplicó la suma), casi cada diputado podría gastar más de Q1 millón si lo deseara. Suerte la de los ladrones cuando les dejan la caja fuerte abierta.

Eso nos lleva a la administración de los fondos, realizada por OIM, porque los casos de corrupción siempre involucran a dos o más protagonistas. Quien da la plata y sabe cómo se usará, quien la recibe y se queda con su tajada y quien ve todo y se calla. No hay nada más que agregar a aquel contundente comentario de Müssig, representante de la OIM en nuestro país: “No hay obra sin sobra”.

Por eso se valoran interpelaciones como las de la diputada independiente Nineth Montenegro, quien ha luchado por transparentar el manejo presupuestario del Ejército y la administración de los fondos del Pacur, entre otros aciertos de su gestión.

La clase política no está desprestigiada por casualidad; si la mayoría de los diputados tienen fama de corruptos, ladrones, actores circenses, matones o ignorantes es que se lo han ganado a pulso.

Aprueban leyes definitivas para el país como la relativa a la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC) sin siquiera haberlas leído; guardan leyes importantes en la gaveta y otras las pasan sin chistar, todo dependiendo del color del billete que hayan recibido o de los pactos interpartidarios que hayan hecho a espaldas de la población; se hacen de la vista gorda frente a los desmanes de muchos de sus compañeros y les reconocen inmerecidamente sus salarios, valiéndose de la inmunidad de que gozan los padres y madres de la patria.

Por unos se ensucian todos, dirán los diputados honestos, que supongo se cuentan con los dedos de una mano. Casos como el del diputado panista involucrado en el robo de combustible, sindicado de contrabando, defraudación tributaria, violación de propiedad industrial, estafa, lavado de dinero y otras gracias, no hacen sino convertirse en una confirmación de la regla. Y no olvidemos aquella alteración a la Ley de Bebidas que se dio en el Congreso anterior.

Ahora que la lluvia arrecia y se sigue desplomando el país por sus laderas y áreas marginales, propongo que la primera prioridad sea la gente afectada y luego que haya pasado el temporal, habría que revisar el artículo 205 de la Ley Electoral y de Partidos Políticos que manda que por cada distrito y cada 80 mil guatemaltecos haya un diputado. Menos, pero buenos, serán siempre mejores que muchos que nos avergüencen.

Además, en esta sección:

 

Copyright © 2000 - 2007 Prensa Libre, S.A. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

 

img img
spacer
Ciudad Guatemala
15°C Min, 24°C Max
Principalmente soleado.
 
img
img

US$1.00 Q 7.62134

img
img