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EDITORIAL Narcofincas, un verdadero colmo
Dentro de los hechos increíbles que ocurren en Guatemala, sobresale el descubrimiento de fincas dedicadas con exclusividad a actividades relacionadas con el narcotráfico, no tanto porque sea sorprendente que los involucrados en este nefasto negocio adquieran tierras, sino especialmente por el hecho de que éstas han sido creadas en territorios estatales, sin que ninguna de las numerosas entidades del Gobierno haya intervenido para evitarlo.
Es increíble que las ocho fincas mencionadas se hayan realizado en terrenos de la Biosfera Maya, como la Laguna del Tigre, y hayan sido inscritas en el Registro General de la Propiedad Inmueble.
La gente relacionada directa o indirectamente con los narcotraficantes, ha talado los árboles para colocar ganado y también permitir con total impunidad el descenso de avionetas piratas y el paso de ilegales, dos de las actividades delictivas de consecuencias más serias para la sociedad.
El caso fue descubierto gracias a entidades privadas dedicadas a temas ecológicos, las cuales tuvieron más efectividad que las instituciones estatales. Esto puede ser explicado porque, desgraciadamente, el Estado guatemalteco no sólo no está libre de la influencia del crimen organizado, sino éste, para todos los efectos prácticos, tiene secuestradas a dependencias clave, sin que parezca haber intención o capacidad de arreglar semejante problema, o siquiera para enfrentarlo.
El asunto tiene una seriedad mucho más profunda de lo que podría parecer. Sólo puede ocurrir en un país donde el Estado ha sido sistemáticamente debilitado y anarquizado, debido a lo cual no puede haber seguridad jurídica y patrimonial, ni los ciudadanos tienen posibilidad de confiar que sus bienes inmuebles no les sean despojados por medio de maniobras realizadas por delincuentes de cuello blanco especializados en el tema.
Esta zozobra se afianza cuando los ciudadanos se enteran del caso de las fincas, inscritas en terrenos que al hecho de ser estatales, agregan el de constituir un parque nacional con un santuario de conservación, así como el de ser un importante humedal de importancia ecológica no sólo para el país, sino para el hemisferio norte.
Debido a estas razones, las tareas de la comisión integrada ayer por el Gobierno no solamente deben estar dirigidas a devolverle sus propiedades al Estado, sino crear un sistema de análisis e investigación de cómo se encuentra la situación del Registro General de la Propiedad Inmueble. Se trata, entonces ,de un trabajo complicado y de largo plazo, pero que no puede esperar.
Lo comentado hoy se relaciona además con otro tema: el de las causas por las que el Estado guatemalteco está tan débil. A la corrupción, desorganización y demás problemas, se une la campaña de desprestigio que ha afrontado desde hace años, y que descalifica la idea y la necesidad social de tener Estado. Cuando este no es fuerte y eficaz, sucumbe ante las acciones de los diferentes grupos de intereses espurios.
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