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EDITORIAL Mensajes que tranquilizan
La Junta Monetaria y las autoridades bancarias del país han actuado en apego a la ley en el caso de la suspensión de Bancafé. Las primeras acciones adoptadas han evitado lo que pudo haber sido un terremoto en el mundo financiero, y mantienen relativamente tranquilos a los clientes de dicho banco.
Tras el desagradable recuerdo de la quiebra de los bancos Metropolitano y Promotor, se aprobó la nueva ley que rige el sistema bancario nacional, la cual protege más a los cuentahabientes y evita que se repita aquel descalabro financiero que costó miles de millones de quetzales al Estado.
En esta ocasión, la situación es bastante diferente, no sólo por la citada ley, sino porque además Bancafé dispone de los activos para responder ante sus clientes, lo que asegura que todas las personas que manejaban cuentas, tenían ahorros o fondos de pensión, podrán disponer de su dinero en el corto plazo, aunque ello supondrá que tengan que operar en cualquiera de los otros bancos del sistema.
El esfuerzo más grande en esta oportunidad ha sido el proteger a los casi un millón de clientes del banco, pero también se ha buscado con las acciones adoptadas que el sistema financiero del país no se vaya a ver perjudicado con una eventual corrida, como las que se han registrado en otros países, donde los efectos han alcanzado a la macroeconomía nacional.
Guatemala cuenta con un sistema bancario y financiero sólido, como lo muestran los estados de resultado de cada uno de los bancos que se publican periódicamente por mandato de la Superintendencia de Bancos.
La situación crítica de Bancafé se deriva de malas inversiones de off-shore del propio banco, que perdió más de US$200 millones en una operación internacional, de la que evidentemente no se pudo recuperar.
Son dignas de elogio las actitudes asumidas por el superintendente de Bancos, Willy Zapata, y por el presidente de la República, Óscar Berger, quienes actuaron en defensa de los intereses de los clientes de Bancafé y para proteger el sistema financiero nacional, por encima de lo que pudieron haber sido intereses personales o de partido político.
La experiencia pudo haber sido traumática para muchos, pero el hacerlo con transparencia, con libre flujo informativo y de manera ordenada y apegada a la ley han sido características fundamentales para que el pánico no haya cundido hasta ahora y los resultados de esta virtual intervención sean más bien positivos.
Es obvio que habrá más de un inconveniente para los cuentahabientes del banco, pero esto puede considerarse un mal menor en medio de lo que pudo haber sido, si no se hubiera actuado a tiempo y de la manera como se ha hecho hasta ahora.
Los primeros días de la próxima semana serán delicados para el sistema bancario. La responsabilidad de las personas está en seguir las instrucciones y evitar que el pánico haga presa a los clientes, sobre todo, porque el mensaje ha sido claro: nadie perderá su dinero, pues los activos del banco y la ley así lo garantizan.
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