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HOMO ECONOMICUS La crisis que no fue
Más trabajo en equipo es lo que necesitamos.
Por:
José Raúl González Merlo
El cese de operaciones de Bancafé tomó por sorpresa a la población, provocando una gran incertidumbre ante la posibilidad de perder los ahorros de toda una vida. Sin embargo, no todo fue negativo. Las autoridades han logrado administrar la crisis y miles de guatemaltecos demostraron nuevamente que, cuando se trabaja en equipo, es posible dar solución a nuestros más graves problemas.
El reto logístico de lidiar con las consecuencias del cierre del cuarto banco más grande del país debe ser una de las peores pesadillas para cualquier Superintendencia de Bancos. Sin embargo, los profesionales de dicha entidad demostraron por qué, junto con el Banco de Guatemala, son las únicas dos verdaderas instituciones que funcionan en el Estado.
Poco se sabe de las horas que han podido dormir en la última semana. Solamente hemos comprobado que, de forma desesperadamente lenta, pero segura, los ahorrantes de Bancafé están recuperando sus fondos. No es la misma suerte de los inversionistas en sus empresas afiliadas.
Esa quedará como una asignatura pendiente y como la irresoluta tragedia de este problema. A pesar de ello, está claro que, lo de Bancafé, es un problema de un banco en particular y no del sistema bancario en general.
Hay otros héroes a quienes también debemos reconocer el éxito del proceso: los trabajadores de los bancos que tomaron las operaciones de Bancafé y los ahora ex trabajadores de Bancafé.
Estos últimos, sin patrono y sin saber cuál será su futuro laboral, han colaborado al lado de las autoridades, presentándose a cumplirles a sus clientes, aun bajo el riesgo de una injustificada reacción violenta en su contra. Sin embargo, eso no pasó y los ahorrantes, en su mayoría, de forma paciente y ordenada, han podido recuperar su dinero.
Lamentablemente nunca falta el pelo en la sopa: los partidos políticos de oposición. Buitres es el calificativo que mejor los describe. La UNE, el FRG y el Partido Patriota trataron de alimentarse políticamente con esta desgracia. Sus diputados se dedicaron a crear más incertidumbre; a “citar” al Congreso a la gente que tenía que estar trabajando en la solución de la crisis y a divulgar rumores infundados para provocar deliberadamente pánico.
Dio asco verlos y oírlos. Apenas una semana antes, la nueva Junta Directiva hacía más difícil llevar a juicio a diputados corruptos. Ahora pretenden ser los grandes protectores de los intereses del pueblo.
Los ciudadanos debemos identificar y rechazar a esos buitres de la política. No se vale lucrar políticamente con el dolor y la desgracia ajena. Gracias al profesionalismo y esfuerzo de muchos otros ciudadanos conscientes, la liquidación de Bancafé provocará un menor daño de lo que pudo haber causado.
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