|
EDITORIAL Ataque contra la naturaleza
Resulta preocupante y sorprendente, e invita a la suspicacia, la solicitud presentada por la Cámara de Industria (CI) a la Corte de Constitucionalidad (CC) para declarar ilegal la Ley de Áreas Protegidas, porque si algo necesita esa norma, en estos momentos de amenazas en contra del ambiente, es que se aplique, refuerce y proteja.
Por sus claros intereses en la explotación de los recursos naturales, la CI es la menos indicada para promover una acción amparada en la frivolidad pasmosa de objetar la supuesta falta de presencia mínima de diputados cuando la citada ley fue aprobada en el ya lejano 1989, y no en cuestiones referidas a la posibilidad de causar gravámenes irreparables.
Es mañoso e irónico el argumento de haber actuado por interés del “pleno respeto a la conservación del ambiente”. Esa aseveración sólo es creíble cuando proviene de sectores interesados genuina y tradicionalmente en la protección del entorno, a quienes, por consiguiente, asiste el privilegio natural, junto con otros grupos sociales, de denunciar y demandar la restitución, si ese fuere el caso, de derechos conculcados.
Este manotazo en contra de aquella ley, 17 años después de haber sido emitida, origina justificadas dudas acerca de su verdadero propósito, especialmente por los poderosos intereses que gravitan en torno de las áreas protegidas, por su potencialidad para las actividades mineras, petroleras, forestales y otras de carácter extractivo, y para fines inconfesables de naturaleza delictiva, como los que tienen lugar en la Sierra del Lacandón, Laguna del Tigre y otras regiones de Petén.
Es difícil creer que la medida represente el sentimiento de todos los miembros de la CI, porque si es así, marcaría el fin de los diálogos provechosos en favor del ambiente sostenidos en el pasado, y desvelaría una postura hostil hacia la naturaleza. Por esa razón, la CI debe retirar de inmediato su gestión de la CC y presentar disculpas al pueblo de Guatemala por semejante disparate.
Con el rechazo provisional de la inconstitucionalidad, la CC envió un mensaje importante para descalificar la peregrina idea. Pero se precisa de su ratificación, en el menor tiempo posible, para terminar con el ambiente de turbación social germinada en una medida impensable en otro país en donde el empresariado sea responsable y consecuente con los intereses sociales.
Declarar con lugar esa impugnación originaría un caos de efectos insospechados en materia ambiental, pues sin la norma, las de por sí vulnerables áreas protegidas quedarían expuestas a mayores usurpaciones por parte de quienes tienen puesto en ellas su apetito voraz.
Por el bien de Guatemala, a quien ninguno de sus hijos quiere ver como una nación paria en materia ambiental, la CC debe poner fin a esta abominación jurídica marcada con la sombra de lo fútil e insustancial, y por eso debería declararla improcedente sin más trámite: es claramente veleidosa y trivial.
|
 |
 OTROS TITULARES
Carolina Escobar Sarti ALEPH UEBOS
Uebos es una de esas viejas palabras (arcaísmo, decían los abuelos), que significa “necesario”; y huevos, ciertamente, no es lo mismo que uebos.
Humberto Preti MACROSCOPIO La pura verdad
Un remedo de lo que fue la Alianza Nueva Nación surge sin mucha claridad.
Carolina Vásquez Araya EL QUINTO PATIO Patria
Es difícil consolidar un concepto de patria en una población cuya identidad está siendo permanentemente puesta en duda.
Sam Colop UCHA’XIK Patriotería
La patria no se reduce a un himno, a una bandera o a un escudo; significa una identificación.
Luis Figueroa CARPE DIEM Otra Guatemala
Hago un llamado a todas las personas, sin distingo de clase, etnia, género, religión, edad, ocupación, o preferencia deportiva para formar un frente cívico social para la reforma del Estado.
Marta Pilón CON OJOS DE MUJER A la Cámara de Industria
Cuando la concordia comenzaba a estabilizarse, surge una actitud depredadora e inmadura.
Cartas OPINIÓN DE LOS LECTORES Ambiente: Riesgo en Atitlán
|