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COLABORACIÓN Embotellamientos
La falta de previsión de los técnicos en carreteras agrava problemas, en perjuicio de la población.
Por:
Jaime Córdova
Estamos de acuerdo en que el lento desarrollo marcado por los gobiernos en el país origina dificultades de acoplamiento en la población. Ejemplo: trabajos en vías de comunicación importantes, con el respectivo beneficio final, por supuesto. También entendemos que los técnicos involucrados en diversas clases de obras tienen la obligación de minimizar los problemas.
Nos referiremos a la importante ruta Interamericana, región occidente, que cubre Sacatepéquez, Chimaltenango, Sololá, Quiché, Totonicapán, Quetzaltenango, San Marcos, Huehuetenango y frontera con México, sometida ahora a la ejecución de dos obras diferentes en un mismo tramo, lo cual es causa de serios embotellamientos de vehículos en diversas franjas, particularmente en las llamadas horas pico.
Igual calvario han sufrido y sufren quienes utilizan las rutas a El Salvador, al Atlántico y al Pacífico, precisamente por improvisaciones y falta de programas preventivos. Aunque podría decirse que su impacto social no es tan severo como la inseguridad, violencia, impunidad, corrupción, robos millonarios y ahora la parcial crisis bancaria, la amolada población tiene derecho a bajar un poco su estrés, no aumentarlo.
En la autopista Guatemala-San Lucas Sacatepéquez (25 kilómetros) colocan una nueva capa -pero esta vez, de cemento-. Excelente, así tiene que ser, y construyen un paso a desnivel a inmediaciones de Mixco, en la interconexión con Ciudad San Cristóbal, qué bien.
Sin embargo, descuidos técnicos perjudican a millares de personas y vehículos que transitan por dicha ruta, incluido el turismo internacional, que deja considerables divisas al país.
Las partes debieron ponerse de acuerdo, pero no sucedió así. La primera obra la impulsa el Ministerio de Comunicaciones, y la otra, la Municipalidad de Mixco. La problemática está dada, hay que aguantarse o buscar soluciones inmediatas que hagan menos pesada la carga: pérdida de valioso tiempo, llegada tarde a los trabajos, cansadas filas bajo el sol o lluvia, vehículos averiados, cóleras, accidentes, gastos, etc.
Las imprevisiones nos hacen pensar en posibilidades; somos periodistas, no ingenieros, pero hay cuestiones prácticas entendibles por cualquier ciudadano común.
De manera organizada y con la orientación debida, se podrían utilizar las carreteras asfaltadas Guatemala-San Pedro Sacatepéquez-Santiago Sacatepéquez o Xenacoj, y Guatemala-Villa Nueva-Bárcenas-Santa Lucía Milpas Altas, Sacatepéquez. Otra opción sería permitir el paso de vehículos en sólo dos carriles, lentos pero seguros, sin paradas.
Se suman ahora las paradas en San Lucas con considerables esperas de y hacia la capital, Antigua Guatemala y Chimaltenango, lo cual hace más pesado el tránsito.
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