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Guatemala, domingo 28 de enero de 2007

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Nacionales

Escuela rica, escuela pobre; contrastes en educación
Mientras los estudiantes de las 18 escuelas del municipio de Santa Catarina Pinula aprenden en centros de lujo, la mayor parte de las 17 mil escuelas del país carecen de infraestructura mínima
Por: Claudia Vásquez

Foto de portada
Las denominadas Escuelas del Futuro poseen mejor infraestructura. Foto izquierda. Se calcula que el 70 por ciento de las 17 mil escuelas del país afronta problemas.

PERIODISMO COMUNITARIO

El entusiasmo y motivación en los rostros de los niños, maestros y padres de familia de la Escuela Número 810 de Santa Catarina Pinula, refleja el cambio que ha significado para la comunidad educativa la construcción del establecimiento.

Con tres mil 688 metros cuadrados de construcción, 29 aulas de preprimaria y primaria, seis módulos de servicios sanitarios totalmente equipados, dos áreas verdes y de recreación, un laboratorio de cómputo con pizarrón electrónico, una biblioteca y una cancha polideportiva, esa escuela es la más grande del país.

El establecimiento fue fundado en 1962 y su infraestructura estaba deteriorada. “Nunca pensamos tener la escuela modelo de Guatemala. Los niños, maestros y padres de familia están muy contentos”, asegura Carlos Camas, director de la escuela.

El costo total de la construcción fue de Q11 millones 431 mil 598. Los recursos fueron obtenidos de fondos municipales provenientes del Impuesto Único sobre Inmuebles.

Las computadoras, escritorios, pizarrones, proyectores, bibliotecas, cocina y audiovisuales tienen un costo de Q500 mil 947, y fueron donados por Comcel, Fonapaz, IGA y personas particulares, como Dionisio Gutiérrez.

Antonio Coro, alcalde de Santa Catarina Pinula, dijo que el plan fue pensado desde 2000, luego de haber preguntado a los vecinos sus necesidades principales.

Motivados

“Me gusta mucho venir a estudiar porque la escuela está muy bonita”, comenta Cindy Mariela Tax, de 8 años, estudiante.

Al igual que ella, sus 48 compañeros han iniciado el ciclo escolar muy motivados con las nuevas instalaciones, comentó Alba de López, docente.

Áxel Barillas estudió en esa escuela en 1990, cuando esta no era nada de lo que es hoy. “Recuerdo que algunas veces tenía que llevar un block para sentarme porque no había suficientes pupitres y la escuela no era ni la sombra de lo que ahora es”, comentó Barillas, quien tiene 24 años y un hijo inscrito en dicho establecimiento.

Los 19 establecimientos educativos de Santa Catarina Pinula han sido reconstruidos y remodelados. Sólo faltaba la Escuela Número 810. En total, estas obras benefician a unos 60 mil estudiantes de las jornadas matutina y vespertina.

Después de haber recibido clases en galeras de lámina, sin piso, los 275 estudiantes de la Escuela Número 284, de la aldea La Salvadora 1, Santa Catarina Pinula, también tienen acceso a instalaciones modernas y mobiliario.

“Antes nos tenían a todos amontonados en tres clases y ahora estamos contentos porque tenemos una para cada grado”, cuenta Mariela Estupé, de 12 años.

Las denominadas Escuelas del Futuro han logrado cambiar la enseñanza para miles de niños en ese municipio, donde ir a la escuela es uno de los momentos más esperados.

Según Dora Marroquín, madre de tres niños, la metamorfosis de las escuelas generó un cambio de actitud en sus hijos. “Antes se quejaban porque tenían que ir a estudiar”, relata.

La otra cara de la moneda

Pero la realidad que hoy se vive en la “megaescuela” de Santa Catarina Pinula y las otras que fueron remozadas dista mucho de la situación en la que se encuentra la mayoría de las 17 mil del país.

Tener que reprimir su deseo de ir al baño o lavarse las manos es parte de la jornada de mil estudiantes de la Escuela Número 905, de Chinautla. Sandra Leticia Agustín, de 8 años, estudiante de segundo primaria, comenta: “Lo primero que hacemos todos los días al llegar a la escuela es acarrear agua para los baños”.

Julia Nuyus, madre de tres estudiantes de ese plantel, expresó que por el lugar pasa una falla geológica, que también pone en riesgo a los niños.

Para los mil 180 estudiantes de la escuela de autogestión María Matos, en Palín, Escuintla, la situación empeora, debido a que por el lugar pasa un río de aguas servidas. “El olor es insoportable, y en el invierno nuestros hijos deben soportar las goteras, ya que el techo está en muy mal estado”, dijo Doris Monroy, del comité educativo del plantel.

Los niños de la Escuela Lomas de Santa Faz, zona 18, también deben pagar Q75 anuales para comprar agua entubada y para mantenimiento de la escuela.

Patricia Gómez, madre de dos estudiantes de la escuela Josefina Alonzo, zona 6, se quejó por los constantes robos y la falta de un muro perimetral. “El año pasado se robaron dos máquinas de escribir, una bocina y micrófonos”, relata.

En el Censo Nacional de Infraestructura Escolar, que el Ministerio de Educación inició en 2005 y cuyos resultados serán presentados próximamente, las principales quejas tienen que ver con reconstrucción de techos, edificación de aulas, servicios sanitarios, muros perimetrales y canchas deportivas.

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Construcción de escuelas, un desafío

María del Carmen Aceña, ministra de Educación, asegura que “la megaescuela” número 810, de Santa Catarina Pinula, es una de las más completas de Centroamérica, y la más grande del país.

Reconoce que la infraestructura escolar es importante para mejorar la calidad educativa, ya que está demostrado en estudios científicos que los ambientes agradables propician mejor rendimiento de los estudiantes.

“Tengo entendido que se invirtieron Q11 millones, y que su construcción es de más de tres mil metros cuadrados, pero lo más importante es que se observó el trabajo conjunto de la municipalidad local, maestros, vecinos y empresas privadas, y esa es una de nuestras metas”, afirma Aceña.

En opinión de la funcionaria, otro de los logros es que el plantel cuenta con salones de computación y audiovisuales, que podrán ser usados por la propia comunidad.

La ministra reconoce que la infraestructura es el desafío más importante de su cartera. “Nos falta lograr la recuperación de la toma de decisiones sobre la infraestructura escolar, y ese es uno de nuestros principales desafíos”, enfatiza, pero aclara que los trabajos corresponden a otras instituciones como la Unidad de Construcción de Edificios del Estado, a fondos sociales y municipalidades. “Tenemos más de 400 proveedores de infraestructura escolar”, dice.

Puntualizó que 30 por ciento de escuelas afectadas por la tormenta Stan todavía están pendientes de ser reconstruidas.

El Ministerio de Educación ocupa el 80 por ciento de su presupuesto -de Q5 mil 200 millones- en el pago de maestros, por lo que en mantenimiento de escuelas su contribución ha consistido en otorgar Q1 mil 500 cada año a las 17 mil escuelas, para tareas de pintura y remozamiento, como parte del programa “Día de la Escuela”.

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Edificios influyen en aprendizaje

La infraestructura de las escuelas no determina la calidad de enseñanza, pero los ambientes agradables y adecuados a sus necesidades sí contribuyen a que los estudiantes aprovechen mejor las clases, explicó el pedagogo Luis Antonio Menéndez.

Agregó que no se trata sólo de construir aulas bonitas y con acabados lujosos, sino de que sean ambientes con base pedagógica integral.

Lamentó que haya edificios escolares donde los educandos no cuentan con pupitres y las goteras inundan las aulas en época lluviosa.

“Es triste ver escuelas inaccesibles, donde los niños deben movilizarse en canoas y no hay energía eléctrica para implementar la tecnología que ha destacado el Ministerio de Educación”, dijo Menéndez, autor del libro La Educación en Guatemala: 1954-2000.

Aunque admitió que ha habido avances en la construcción de edificios, sobre todo en algunos municipios cercanos a la capital, como Santa Catarina Pinula, Menéndez enfatizó en que falta mucho en materia de infraestructura en el país. “Es lamentable ver los grandes contrastes y desigualdades entre los centros educativos urbanos y rurales”, comentó.

El experto refirió que muchos de los edificios escolares que se construyen en la actualidad son galeras que no llenan los requerimientos pedagógicos, por lo que recomendó aumentar el presupuesto asignado a esos proyectos.

Puntualizó que los institutos experimentales, que se comenzaron a construir en 1965, han sido un modelo de edificios escolares, ya que marcaron la diferencia, por sus dimensiones -de cinco manzanas de terreno-, aulas, laboratorios, patios y canchas deportivas.

Menéndez mencionó los factores más importantes para mejorar la calidad educativa: los maestros, padres de familia y la infraestructura.

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