Guatemala, 20 de abril de 2008
La economía manda
• El quintal de harina cuesta Q130, y el de maíz Q115.
• El servicio de molino vale Q8 por cada 10 libras de maíz.
• La libra de tortilla de harina produce 20 unidades, de tamaño convencional, mientras que de masa, 15.
• Las de harina se venden a Q4 la libra (20 unidades), mientras de masa a 3 por Q1.
Es más caro y tardado hacer tortillas con masa, ya que antes de moler el maíz debe ser cocido con agua de cal.
Por Danilo López
Con el aumento de la urbanización y los adelantos tecnológicos, la población en las ciudades ha cambiado gustos y tradiciones alimentarias. Una de éstas, son las tortillas, en las que la harina de maíz ha sustituido el largo proceso de cocer y moler este grano. Esto ha repercutido en que desaparezcan los molinos de nixtamal.
En Mazatenango, Suchitepéquez, 15 de estos negocios fueron cerrados en el último año.
Mariela Lemus, empresaria en este sector, expuso que el cierre es debido a que el precio de los insumos se ha incrementado, mientras la demanda de ese servicio ha disminuido, ya que la gente prefiere utilizar harina.
Explicó que por esto, los ingresos no logran compensar la inversión por mantenimiento ni el combustible para las máquinas.
El que las amas de casa y vendedoras de tortillas ya no utilicen los molinos es resumido así por María Hernández, vecina del lugar: “La diferencia es que la elaboración de tortillas con harina es más rápida”.
Expuso que basta con agregar agua a la harina para comenzar la elaboración de tortillas, mientras que de la manera tradicional hay que cocer el maíz, y luego llevarlo a un molino para preparar la masa.
La harina se utiliza también para hacer tamales y chuchitos.
Elsa Gramajo, otra vecina, agregó que no solo es más fácil con harina, sino más barato, pues no hay que comprar cal y leña.
Luis García, propietario del depósito La Bendición, comentó que las ventas de harina se incrementaron en un cinco por ciento, en el 2007.
Aparte, José Quan, vecino del lugar, opinó que la situación es una reacción en cadena, que resulta del ingreso de grandes capitales extranjeros, y que llega a afectar a los microempresarios locales. “No estamos preparados para este tipo de competencia”, manifestó.
Pero no solo esa fase del proceso de elaborar tortillas ha cambiado. En la actualidad, un buen porcentaje de vendedoras de este producto ya no lo efectúa a mano, sino utilizan máquinas mecánicas e industriales, con lo que invierten menos tiempo y producen más.
Pero no todas siguen ese patrón. Vilma Argueta, comerciante, sigue haciendo y vendiendo tortillas de masa en la colonia La Independencia. “Por su sabor, la gente del vecindario las sigue prefiriendo”, aseguró.
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