Guatemala, 20 de abril de 2008
Enrique Torres
“De lo que no se han dado cuenta ustedes es que en las mesas de negociación estamos consiguiendo lo que nosotros creemos que se debe conseguir, sin necesidad de salir a la calle, sin necesidad de gritar”.
POR GABRIELA BARRIOS
Es un sobreviviente de lo que él llama “una especie en extinción”, la profesión de asesorar legalmente a los sindicatos de trabajadores.
Torres estuvo exiliado en Estados Unidos y luego se trasladó a Costa Rica. Viajaba constantemente a México y terminó residiendo en Canadá. Es abogado y también cursó estudios de Pedagogía y tiene un doctorado en Sociología.
Desde hace muchos años es asesor legal del sindicato de la Embotelladora Central. Cuando volvió al país, en 1997, luego de la firma de los acuerdos de paz, retomó el apoyo legal que ya prestaba a la Federación de Sindicatos de Trabajadores, y fue así como comenzó su labor con la Asamblea Nacional del Magisterio (ANM), que le encomendó la negociación del Pacto Colectivo de Condiciones de Trabajo, y fue esta función la que lo colocó en la escena pública.
La labor de Torres, medio hermano de la esposa del presidente de la República, Sandra Torres de Colom, fue determinante para la firma del Pacto, la cual coincidió con los primeros meses de la administración de la UNE. Ese logro representará para Torres varios millones de quetzales, por los servicios prestados. Ni siquiera él se atreve a precisar la cifra exacta.
El hombre que le habla al oído a Joviel Acevedo, el cuñado de Álvaro Colom, se refiere al proceso de lo que, a su criterio, representa la conquista sindical más importante en la historia reciente del país, pero que otros califican como un puñado de privilegios en detrimento de la educación.
Y le falta ver otras personalidades (ríe).
En una asamblea del magisterio, si usted no les habla con fuerza y energía no le hacen caso. Por eso es que Joviel habla así. A él lo detesta la clase media guatemalteca, lo detesta la gente ligada a la academia, pero los maestros lo entienden perfectamente. Si hablara suavecito, no le creerían.
El martes, un funcionario del gobierno anterior, que todavía está en el actual, al terminar el acto en el palacio me dijo: “Yo todavía no entiendo por qué María del Carmen Aceña no quiso firmar este pacto”. Tres artículos nos faltaban y fue una decisión política. Todo lo que están criticando son artículos que se negociaron con la Gana, no con la UNE.
No. Nosotros queríamos el Pacto lo más pronto posible. Sabíamos que si ganaba el Patriota íbamos a tener un par de años de batalla antes de que lo firmáramos, o tal vez hasta que se terminara ese gobierno. Lo que queríamos evitar era precisamente que se dijera que se firmó porque Álvaro es mi cuñado.
Porque los muchachos no quieren. Ellos me dijeron: “Vos sos su cuñado, ¿y qué?”.
Somos una familia unida, pero esa unidad está basada en el respeto. Mi hermana no me dice a mí qué hacer, ni yo le digo a mi hermana qué hacer, porque en el momento que lo haga ya se adónde me va a mandar.
¡Menos! Yo soy amigo de él, pero ¿sabe quien es amigo de los dos? Joviel (Acevedo). Eso es lo que no se quiere decir. Yo no tengo el celular de Sandra ni el de Álvaro; Joviel sí. Joviel agarra el teléfono y los llama a ambos.
Yo soy amigo de Álvaro, igual que Rolando, mi hermano, desde que se estaba cantineando a Sandra, pero no nos metemos en la relación familiar, porque conocemos a Sandra.
Sandra es una mujer muy determinada. Cuando ella se propone algo, lo consigue o se muere en el esfuerzo.
¿Y eso le viene del Torres o del Casanova?
Es una mezcla de los dos, porque si usted conociera a mis hijas, se daría cuenta que son iguales. Y así son las hijas de Sandra y las de Gloria. Se proponen algo, y aunque tarden 10 años, allí van.
Lo valoramos, pero para los maestros y para el movimiento sindical este pacto es muy importante. Deja claro que los maestros son trabajadores, porque los quieren cuentear con eso de que son apóstoles, y por eso les piden que trabajen horas de más, con sueldo de pura vejiga. Algunos dicen que el maestro sólo trabaja cinco horas, pero, ¿y las horas de preparación? ¿y las horas en que tienen que calificar?
Eso es cierto, pero pasa en todo. Es parte de la naturaleza humana. Examine usted su profesión… Nosotros no estamos para defender haraganes, pero si al haragán le siguen un proceso injusto, no nos queda más que defenderlo, por proteger el proceso. Hay gente que plantea que a los maestros de Pronade los pasen directamente al renglón 011, sin el proceso de oposición, y nosotros decimos que eso no es correcto. Si se quita el mecanismo de la oposición, lo que se está abriendo es la puerta para el clientelismo.
Pero quite el mecanismo de la oposición, y verá cómo empiezan los diputados a pedir sus 50 ó 60 maestros; los gobernadores departamentales, sus 50 ó 60 maestros; los alcaldes, sus 25 ó 30 maestros. Cuando nos llevábamos bien con María del Carmen Aceña, ella lo entendió, por eso hizo oposiciones.
Yo no. Yo soy profesional, no hago enemigos personales dentro de mi trabajo.
¿Y entre Joviel Acevedo y María del Carmen Aceña sí hubo enemistad personal?
Pues fíjese que en última instancia no. Se caían mal, pero cuando se relacionaban, el trato era de “señora ministra y Joviel”. Todo consistía en puntos de vista e intereses diferentes, pero esa es una cosa que Joviel ha ido aprendiendo. Una cosa es lo que él dice en público, y otra las relaciones personales que mantiene.
¿Cuál es su relación con Joviel Acevedo? ¿Es solo su asesor legal o son amigos?
Empezamos con una relación laboral, y eso ha terminado en una buena amistad y ciertos niveles de confianza. Él me asigna tareas. Me dice: “Quique, andá a ver qué quiere ese ministro, qué quiere el funcionario tal”, porque a mí me tienen confianza, y así no se compromete Joviel.
De lo que no se han dado cuenta ustedes es que en las mesas de negociación estamos consiguiendo lo que nosotros creemos que se debe conseguir, sin necesidad de salir a la calle, sin necesidad de gritar… El siguiente paso es el acuerdo que hicimos sobre la profesionalización de los maestros, con la Universidad de San Carlos. Eso está listo.
Porque todo eso está en el acuerdo que firmó Álvaro (Colom) antes de ser presidente. Entonces, nosotros ya no estamos dialogando con Álvaro, lo único que estamos buscando es que nos cumpla lo que ya aceptó cuando era candidato.
Eso era lo que aquellos (la ANM) querían, que pagaran todos, porque los beneficios son para todos, pero la cosa no funcionó así. Los que van a pagar son los afiliados a los sindicatos.
Es que ese es el problema, por el cual no le puedo dar una cifra. El Ministerio de Educación no le va a pedir el descuento a Finanzas hasta que tenga los padrones de los afiliados, y nosotros no le vamos a presentar los padrones que tenemos… sería tonto. Nosotros estamos en una campaña de limpiar, ordenar y afiliar. Por eso es que no puedo decir la cifra, no es que no quiera.
No podemos cobrar hasta que no presentemos los padrones, y no vamos a presentar los padrones hasta que no digamos, “ya de aquí ya no se puede más, muchá”.
Se les va a descontar una cantidad equivalente al primer aumento que se les dio en abril del 2007. Eso, para un maestro clase “A”, son Q156, pero se va multiplicando por el 25 por ciento por cada clase, hasta llegar a la “F”, que son como Q350.
Yo espero que vamos a tener unos 60 mil afiliados… De eso, un 60 por ciento son clase “A”, y allí ya puede hacer la cuenta.
Una maestra en la Escuela de Comercio me dijo: “Mire, licenciado, es que es mucho pisto”. Y yo le dije: “Mirá, mamita, ¿cuánto me vas a pagar vos? Ponele que sos clase “C”, por 10 años de trabajo vas a pagarme Q20 pesos al año. ¿Y cuánto vas a recibir vos? Ahorita ya te entraron Q200, y en el siguiente ocho por ciento te entran otros Q200, que de eso no te voy a cobrar nada. En el Gobierno de Portillo conseguimos Q150. De eso no te cobré nada. ¿No te parece que es barato?” Y me dijo: “viéndolo así, sí”.
Se dijo que una parte de ese dinero se iría a una fundación del magisterio.
Con el dinero que me den, primero tengo que pagar el 31 por ciento de impuestos. No puedo estar vulnerable, porque me mandan a la SAT. Luego, el 50 por ciento lo tenemos que repartir entre todos los abogados que formamos el equipo de trabajo. El otro 50 por ciento va a ir a la Fundación.
Nada. A ellos los eligen para un trabajo que es de servicio. Lo mío es una relación profesional.
Hasta que me echen. Por ahora me dijeron que los asesore hasta que se firme el otro pacto. Ya estamos pensando en el otro (ríe).
Para el 2011, en el año electoral. Ya vamos a ver si alguien en año electoral se pone en contra del pacto.
Cuando decidí regresar, en 1997, era porque mi ciclo fuera de mi país ya había terminado. Eso sí, yo no soy de los que paga extorsiones. Así que, si me matan, me van a hacer un mártir del magisterio. Yo no me voy.
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