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Guatemala, 17 de agosto de 2008

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Adopciones: Dos caras de la misma moneda 

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Por Lorena Seijo

Tanto las familias biológicas como las adoptivas han sufrido, hasta ahora, por la falta de certeza del sistema de adopciones. Muchas madres se arrepienten de haber entregado a sus hijos, y las que quieren recibir niños en sus casas están preocupadas por la falta de garantías sobre los procesos.

Antes de la aplicación de la nueva Ley de Adopciones, en enero de este año, el proceso carecía de las garantías mínimas para asegurar que se cumplía plenamente con los derechos del niño, pero también de los padres biológicos y adoptivos.

En este estudio, para el que fue escogido un grupo de 10 familias guatemaltecas que han adoptado al menos a un niño y 10 madres que entregaron a sus hijos en adopción, se establecen las dos caras de la moneda.

Las familias adoptivas dijeron que las razones que las motivaron a adoptar un niño fueron la esterilidad de la pareja, problemas consanguíneos o el propio deseo de ayudar a un niño sin padres.

En el caso de las madres biológicas, la historia cambia; prácticamente, todas lo hicieron por encontrarse en una situación económica desesperada, e incluso en cuatro de los casos aseguran que les fueron arrebatados.

Mientras las familias adoptivas se muestran encantadas con su hijo, las madres biológicas se manifiestan, en 80 por ciento, arrepentidas de la decisión. De hecho, aconsejan mayoritariamente a otras madres que puedan estar pensando en esa opción que no lo hagan.

Varias de las parejas adoptantes aseguran que están preocupadas por que alguna vez los progenitores quieran recuperar a sus hijos, y tienen razón para ello, pues de las 10 madres biológicas consultadas, solo una dice no haberlo intentado, y se debe a que se trató de un caso de violación.

¿Por qué los arrepentimientos y la falta de garantías del proceso? De las respuestas dadas, se concluye que las adopciones se tramitaron sin que hubiera una normativa que las regulara y que preparara tanto a padres biológicos como a adoptivos, para tomar esta decisión.

De hecho, siete de cada 10 madres biológicas aseguran que el padre del bebé no sabía o no estaba de acuerdo con entregar al niño, algo que contraviene todas las normativas.

De las 10 parejas que adoptaron un niño, cinco efectuaron los trámites en hogares temporales, y las otras cinco consiguieron a su hijo en un hospital o pactando directamente con la madre del bebé.

La carencia de certeza de esos procesos queda demostrada cuando siete de cada 10 padres adoptivos reconocen que tuvieron temor a que el proceso no se concretase, y que no firmaron ningún documento o acta de adopción que le diera validez.

Cinco de las madres biológicas no firmaron ningún documento de consentimiento, y cuatro afirman que fueron víctimas de robo, así que solo una —otra vez la víctima de violación— accedió voluntariamente, y dio su autorización por escrito.

Cuatro de ellas aseguran haber recibido propuestas económicas a cambio de los niños, y que saben que las familias extranjeras llegan a pagar hasta US$20 mil por ellos.

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