Guatemala, 31 de agosto de 2008
La montaña Las Granadillas es considerada por los ambientalistas un oasis dentro del desierto.
• La montaña Las Granadillas es un ramal de la Sierra del Merendón, ubicada en el oriente del país.
• Tiene un área aproximada de 740 kilómetros cuadrados.
• Se eleva hasta los mil 700 metros sobre el nivel del mar.
• Tiene 10 microcuencas hacia cuatro subcuencas que son las de los ríos Grande, Carí, Guaranja y Jocotán, que a su vez drenan hacia la cuenca del río Motagua.
• Las microcuencas de la montaña Las Granadillas se encuentran altamente degradadas, ya que la cobertura forestal que las protegía ha sido eliminada en 80 por ciento.
• Estas son unas de las actividades que amenazan la biodiversidad del lugar: la tala indiscriminada de los bosques, el ahorcamiento de los árboles de pino para la extracción de ocote, los incendios forestales y la cacería.
• Estas acciones tienen como consecuencia que los caudales de los ríos que nacen en ese lugar disminuyan y, luego, desaparezcan.
“Ellos pueden hacer lo que quieran con sus tierras, pero lo que nosotros pedimos es que no corten los árboles alrededor de los nacimientos”.
Julio Cordón,
De Asociación para la Protección de la montaña Las Granadillas.
Por juan fernando estrada
Los ríos que bajan de la montaña Las Granadillas han disminuido su caudal en los últimos años, debido a la pérdida de cobertura forestal alrededor de sus nacimientos, en su mayoría en fincas privadas. La denuncia de esta situación en los medios de comunicación locales le ha costado serias amenazas a un pastor religioso, una asociación de vecinos y a dos periodistas en Zacapa.
El hostigamiento comenzó luego de que, el 10 de julio de este año, la Asociación para la Protección de la Montaña Las Granadillas —conformada por varias comunidades campesinas— junto con el pastor luterano José Pilar Álvarez y varios periodistas visitaran la parte más alta de la montaña, para constar el daño a los recursos naturales de la zona.
“La intención era observar la biodiversidad del lugar y al mismo tiempo hacer conciencia de que la montaña se está acabando”, explica el pastor luterano.
Según los periodistas Juan Carlos Aquino y Nehemías Castro, se pudo evidenciar la tala de los bosques y, sobre todo, el descenso del caudal de los ríos que nacen en la parte más alta, como El Riachuelo, que abastece de agua a la cabecera departamental de Zacapa.
Al descender, se percataron de que un grupo de personas cargaba un camión con madera extraída de una finca privada, dentro de la cual nace el río Punilá, de lo que tomaron reporte.
Los acontecimientos del día y la visita a la montaña fueron presentados en el programa informativo “Personajes”, transmitido en el sistema de cable local, donde también dio declaraciones Álvarez.
“Luego del programa comencé a recibir llamadas de amenazas”, comenta el líder religioso, quien añade que le dijeron con vocabulario ofensivo que dejara de evidenciar los daños al bosque en los medios de comunicación.
Llamadas similares recibió Julio Cordón, miembro de la Asociación para la Protección de la Montaña Las Granadillas. Desde esa fecha no han parado de intimidarlo. Por otra parte, ambos periodistas aceptan que han sido objeto de amenazas vía telefónica, pero que prefieren no hablar del tema, debido a que su vida corre peligro.
“Muchas personas saben quién es el que amenaza, pero nadie quiere señalarlo”, asegura Aquino.
Mientras tanto, el pastor luterano y la asociación que defiende a la montaña son más claros en declarar que quien comenzó las intimidaciones fue el dueño de la finca, en la que se encuentra el nacimiento del río Punilá.
Álvarez declara que ya pusieron denuncias en el Ministerio Público y en la Procuraduría de los Derechos Humanos.
Las tierras dentro de la montaña Las Granadillas están divididas en 60 por ciento de fincas privadas, 20 por ciento de tierras comunales y 20 por ciento de terrenos municipales, de acuerdo con el documento elaborado por el colectivo ecológico Madre Selva titulado Diagnóstico comunitario de la naturaleza de la montaña Las Granadillas.
Los propietarios de las fincas se dedican principalmente a la agricultura, ganadería y extracción de maderas, según el informe.
Los finqueros que sacan maderas de sus terrenos lo hacen a través del Programa de Incentivos Forestales, promovido por el Instituto Nacional de Bosques, afirma Ronaldo Cárdenas, del Colectivo Madre Selva. Precisamente por integrar estos programas tienen que cumplir ciertas normas medioambientales.
“Ellos pueden hacer lo que quieran con sus tierras, pero lo que nosotros pedimos es que no corten los árboles alrededor de los nacimientos”, añade Julio Cordón, de la referida asociación.
Las declaraciones de Cordón son respaldadas por lo establecido en la Ley de Protección y Mejoramiento del Medioambiente, que explica que toda área boscosa talada alrededor de los ríos y manantiales debe ser inmediatamente reforestada.
Los ecologistas recuerdan que la montaña es la única y principal fuente de agua de la región más árida de América Central, que incluye los departamentos de Zacapa y Chiquimula, y que, de continuar con las tendencias actuales, “podría convertirse en el desierto más grande de la zona”.
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