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Guatemala, 31 de agosto de 2008

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COLABORACIÓNLuis Gómez No han encontrado solución

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Desde los años 1970, el transporte urbano de la Ciudad de Guatemala ha sido subsidiado, y esto no es secreto para nadie. Once gobiernos han transcurrido y aún no se resuelve este eterno problema. Presidentes, alcaldes, directores, empresarios y usuarios de una época y otra, no han encontrado una solución integral a esta situación.

El subsidio ha sido criticado de una manera total, por ser entregado directamente a los empresarios y no al usuario, pero, desde 1996 a la fecha, el transporte de la Ciudad de Guatemala no ha logrado modificar el precio de la tarifca y esto lo ha llevado a sufrir un deterioro casi total en la mayoría de los componentes de la prestación del servicio, sobre todo en la atención al usuario, quien dignamente debe llamarse nuestro cliente.

Lo que no se ha tomado en cuenta es que aunque los subsidios se dan a los empresarios, el beneficio es para la población que durante este tiempo no ha pagado más que un quetzal por el precio del pasaje. Sin embargo, es la que sufre las consecuencias del servicio que se presta, como malos tratos por parte de los pilotos y el deterioro de algunas unidades.

Esto tiene una raíz profundamente social, una tarifa barata con un servicio deficiente, porque de ser social se convierte en política y económica para el prestador del servicio, ya que el subsidio actual no es más que Q0.45 por pasajero transportado.

Nosotros sabemos que el subsidio no es la solución, y que se requiere de voluntad para arreglar el problema. Hay un círculo vicioso entre las autoridades y los empresarios, ¿qué es primero: el buen servicio o la mejor tarifa? La respuesta es que, sin una nueva tarifa, no puede haber mejor servicio; y, sin mejor servicio, tampoco puede haber mejor tarifa.

Conscientes de la situación, los empresarios decidimos renovar el ciento por ciento de las unidades de la ciudad capital, que incluya un sistema de prepago para mejorar la recaudación, un sistema de ubicación satelital para tener una gestión de flota, un sistema de cámaras y botón de pánico que mejoren la seguridad pública, y la creación de una escuela de pilotos, con oportunidad de mejora salariales y laborales.

El reto es difícil, pero esperamos que, si nosotros cumplimos, las autoridades de turno también lo hagan. Los empresarios estamos integrados en 28 empresas prestadoras del servicio, somos guatemaltecos con derechos y obligaciones, sobre todo, somos iniciativa privada, y tenemos derecho a defender nuestros capitales y obtener ganancia de nuestro negocio, y darle al usuario buen servicio, por lo que creemos que el subsidio a mediano plazo ya no será necesario.

Luis Alfonso Gómez, vicepresidente, Asociación de E mpresas de Autobuses Urbanos

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