Guatemala, 28 de enero de 2008
Conflicto Tensiones en ese partido podrían llevarlo a crisis
La bancada de la Unidad Nacional de la Esperanza se tambalea, debido a inconformidades de legisladores.
Para Lisardo Bolaños, analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), el descontento de los legisladores por no acceder a cuotas de obras, plazas, o interferir con el nombramiento de gobernadores “evidencia cómo funcionan y han funcionado las estructuras de los partidos, con base en ofrecimientos y compromisos”.
“Si la intención del presidente Álvaro Colom es sincera, tendría que proyectarla más a la opinión pública, para ganar mayor respaldo de la población en sus decisiones”, opinó.
Cree que Colom necesitará de “mucho liderazgo” para mantener la gobernabilidad, si no logra la unidad en su bancada. “Sería un duro golpe que la que hasta ahora prometía ser su fortaleza —tener la bancada más grande, con 51 integrantes—, deje de serlo tan pronto. No obstante, tendrá que buscar apoyo en otras bancadas, para evitar que se estanquen sus proyectos de gobierno o que surja otro Pacur, ya sea creado por él o por alguien más, como la Comisión de Finanzas, por ejemplo”, dijo.
“La UNE está en crisis; tienen tantos problemas, que yo le doy, lo más, seis meses antes de que uno o dos diputados comiencen a migrar hacia otros partidos”, aseguró un legislador de otro bloque, que pidió no ser identificado.
“Colom le advirtió a los legisladores que no interferirán con la designación de gobernadores. Tampoco obtendrán puestos de trabajo para familiares y amigos, y no podrán contratar obras. Eso es lo que los tiene molestos”, dijo un diputado que participó en una reunión con el presidente y la bancada uneísta.
“El nombramiento de Salvador Gándara —como secretario de Coordinación Ejecutiva de la Presidencia— molestó a muchos. Es que parece que la política es lanzar besos hacia afuera y palos hacia adentro”, alegó un diputado de la UNE.
Por Ana Lucía Blas
Aunque nadie lo reconoce públicamente, todos en el Congreso lo comentan: la UNE afronta una crisis en sus filas; una bomba de tiempo que está muy cerca de explotar, debido a la inconformidad de varios de sus legisladores con las directrices del presidente Álvaro Colom.
“Esa bancada está en crisis; no le doy más de seis meses antes de que, aunque sea un par de sus integrantes, migren a otros partidos”, aseguró un congresista de otra agrupación.
Las tensiones comenzaron a hacerse evidentes el día en que los jefes de bloques se reunieron para distribuirse las presidencias de las 45 comisiones de trabajo del Congreso.
Aunque al final todos los partidos se mostraron satisfechos con las negociaciones, en la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) había descontento. “Hubo gato encerrado; no es posible que se nos fueran de las manos las comisiones más importantes, a pesar de que se le había encomendado a Mario Taracena —jefe de ese bloque, cuyo nombramiento causó malestar a un grupo de uneístas— pelear por ellas”, criticaron algunos.
Varias voces se alzaron también el 21 de enero recién pasado, cuando en una reunión de la bancada se definió a quienes presidirían cada una de las salas de trabajo asignadas a esa agrupación. “Taracena sólo quiere poner a su gente, y no estamos de acuerdo con él”, expresaron algunos de los que salieron de aquella cita con las manos vacías. De acuerdo con Taracena, la decisión se había tomado “democráticamente”.
Con esas quejas vinieron los rumores, y así, poco a poco, se fue destapando el problema. Las inconformidades no se debían sólo al reparto de comisiones, sino a muchas de las decisiones tomadas por Colom desde el 14 de enero último. A muchos congresistas les disgustó la idea de no poder dejar sus curules para ir a ocupar cargos en el Ejecutivo, y que la mayoría de ministros fueran seleccionados de fuera de la agrupación.
“El nombramiento de Salvador Gándara —como secretario de Coordinación Ejecutiva de la Presidencia— molestó a muchos. “Parece que la política es lanzar besos hacia afuera y palos hacia adentro”, comentó un diputado de la UNE que no quiso ser identificado.
Por si fuera poco, los diputados no podrán tener contacto directo con los funcionarios del Ejecutivo, ya que el gobernante creó las figuras del secretario interinstitucional y del personero presidencial para servir de enlace entre los dos organismos. “De esa forma, evitará que los congresistas vayan a pedir favores a los ministros y secretarios, que ni siquiera son de la UNE”, refirió un legislador.
Los ánimos se caldearon aún más cuando, el 22 de enero último, en una reunión, Colom advirtió que no permitiría que familiares o amigos de funcionarios y diputados tuvieran plazas en el Gobierno. Tampoco les dejará interferir con la designación de gobernadores.
“No cederemos ante las presiones, tanto de congresistas como de grupos de la sociedad civil; los gobernadores los elegiremos nosotros, con base en su capacidad”, declaró Colom el pasado viernes, durante una actividad.
Por si fuera poco, también prohibió a los diputados aparecer con él en actos públicos, como inauguraciones de obras.
Además, manifestó que si algún congresista distrital quería obras para su municipio, que las gestionara, “pero que ni pensara en proponer empresas para ejecutarlas, y menos si eran de amigos o parientes. Enfatizó que no quería otro Pacur —Programa de Apoyo Comunitario Urbano y Rural—”, aseguró uno de los asistentes a aquella cita.
Con ello, puso en jaque a los legisladores. “Nosotros gastamos mucho en la campaña; tenemos grandes deudas”, se quejaron unos. “¿No se da cuenta de que así vamos a perder a nuestros simpatizantes?”, cuestionaban otros.
El Pacur fue creado en el 2005 para distribuir Q200 millones en obras que decidieran los legisladores.
“El presidente advirtió que quien no estuviera de acuerdo con esas medidas, puede irse del partido, porque la puerta es muy grande”, afirmó otro asistente.
En rechazo a esas decisiones de Colom, la bancada de la UNE, con el apoyo de los bloques de oposición, se ha propuesto bloquear la aprobación de cinco préstamos, por más de Q3 mil millones, que servirán para financiar programas incluidos en el presupuesto del Estado para el 2008. Estos fueron incluidos en la agenda de las dos sesiones de la semana recién pasada, pero no se consiguió su aprobación; la oposición argumentó que no ha quedado claro el destino de esos recursos.
Aunque los integrantes de la bancada oficial no se han expresado en contra de esos créditos, se rumora que sí han alentado a la oposición para que no los apoye. “Y como los demás partidos también esperaban beneficiarse con obras, pues ahora están muy solidarios”, mencionó un uneísta.
Para algunos, la discusión de esos préstamos será un pulso entre Colom y una parte de su bancada, que podría acabar en el fraccionamiento de ésta.
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