Guatemala, 27 de julio de 2008
“Han pasado más de 500 años, y seguimos creyendo que el indígena tiene menos capacidad que el ladino”
Alfredo Tay Coyoy
Por lorena seijo
Para el ex ministro de Educación y académico maya Alfredo Tay Coyoy, aún quedan muchos muros por derribar, y los principales en Guatemala siguen siendo el racismo y la exclusión.
Ha habido avances, pero más en el papel que en la realidad. En la agenda educativa de los candidatos a la Presidencia, todos dicen que la educación bilingüe es importante y que le van a dar todos los recursos.
Hay algunos ladinos que comparten esa idea, que nuestra sociedad no avanzará hasta que un gran porcentaje no tenga la posibilidad de educarse y vivir con dignidad, pero no sé en puestos de decisión.
Se puede ver cuando un joven llega a hacerse los exámenes de admisión a la universidad. Ahora se van a dar becas para los indígenas, pero es necesario que primero pasen por un curso de refuerzo de conocimientos, para que puedan pasar los exámenes y no fracasen una vez más.
No hay escuelas de formación de maestros bilingües. Además, los puestos no se asignan con ese criterio. Cuando fui ministro establecí que fueran los padres de familia los que designaran al maestro, lo que causó mucho revuelo, porque hasta ese momento los puestos se daban por compadrazgo.
Que tuvieran su título, que hablasen el idioma de los alumnos, que vivieran allí y que tuvieran un aval. Después, los padres de familia se reunían y, por mayoría, escogían. Yo nombré 12 mil maestros. Actualmente se ha vuelto a cometer el error de enviar maestros de la capital a Sololá, o de Chimaltenango a Escuintla.
¿Dígame usted cómo puede educar si no hay comunicación? A mí me pasó cuando fui a estudiar a los Estados Unidos, con una beca, y tenía pocos conocimientos de inglés. Una de las clases me la dieron toda en inglés, y no aprendí nada.
El muro del racismo aún no ha caído. En los discursos figuran muy buenas intenciones para los pueblos indígenas, pero al final, el presupuesto no llega.
Quizá no sea miedo, no quieren perder sus ventajas. Antes solo los ladinos podían ser maestros, ahora que ya pueden los indígenas, les molesta, porque pierden espacios. Así sucedería en todas las profesiones y ámbitos sociales, si hubiera igualdad. En la convocatoria que están haciendo actualmente, prima que el maestro viva en el lugar, pero no que hable el idioma del lugar.
Es que hay la idea equivocada de que un idioma anula al otro. Cuando empecé a estudiar inglés, le sacaba ventaja a mis compañeros ladinos, porque yo ya sabía hablar quiché y tenía más facilidad para aprender otros idiomas. Así que, en realidad, es a la inversa: los idiomas y el saber suman, no restan.
Unos sí, y otros no; fueron a colegios de la capital. Uno de mis nietos tenía una mujer quiché que lo cuidaba y le hablaba. Un día el profesor llamó a mi hijo y le dijo que el niño tenía dificultad para hablar, porque estaban estudiando matemáticas y decía kum, kej, tok… El niño estaba contando en k’iche’, y eso era un problema para el maestro.
Es importante, para poder integrarnos entre nosotros. Habrá profesores indígenas y ladinos, pero todos tendrán el concepto de la multiculturalidad y la revalorización de lo indígena. Hay que explicarles a los alumnos que conocer los sones guatemaltecos no impide saber quién es Beethoven.
Nosotros seguimos viendo primero la raza, no la persona, porque no nos conocemos, no existe convivencia, no disfrutamos unos de la cultura de los otros Yo he estado en Europa, en EE. UU., en América del Sur, y uno se da cuenta de que compartir la cultura de los otros no quiere decir que lo nuestro no vale; todo lo contrario.
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