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Guatemala, 10 de marzo de 2008

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Atención Pacientes deben esperar hasta tres días en emergencia por una cama

Intensivo del IGSS está con atención limitada 

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En el área de observación de la sala de urgencias, los pacientes pueden permanecer hasta 72 horas, si el encamamiento está lleno.

Ampliación

Proyecto de mejora 

La ampliación del IGSS de la zona 9 está en proceso. En el proyecto se contempla remodelar la sala de urgencias, el aumento de camas en cuidados intensivos y en encamamiento general.

Se utilizará el espacio que antes ocupaban las consultas externas que se trasladaron al bulevar Liberación.

Esperan aumentar en 80 el número de camas disponibles, con lo que podrían prescindir de trasladar a los pacientes al Hospital Militar.

Lo que no está claro es cuándo los afiliados al IGSS podrán beneficiarse de un mejor servicio.

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Por gema palencia

El espacio en el Hospital de Especialidades del IGSS, de la zona 9, no es suficiente para tanta demanda. Por momentos, la afluencia de pacientes es tan alta que los más graves tienen que formar fila para entrar en el intensivo, y otros esperar hasta tres días en la sala de urgencias a que quede libre una cama.

María Barrera no podía creer cuando escuchaba a los médicos decir que su sobrina de 21 años necesitaba estar en el intensivo, pero no había espacio disponible, y tendría que esperar a que quedara un lugar. “Nos quedó el sabor amargo de que a la niña no se le dio el tratamiento que necesitaba”, relata Muñoz.

La joven fue intervenida tras sufrir aneurisma, permaneció varios días en cuidados intensivos e intermedios, y luego pasó al encamamiento normal, pero cuando empeoró y necesitó de más cuidados, ya no había espacio. La familia vio con impotencia cómo el estado de la joven empeoraba, sin que le pudieran dar la atención que necesitaba.

Otto Nájera, subdirector del nosocomio de la zona 9, reconoció que el espacio les queda pequeño para la alta demanda. Un problema que arrastra la institución desde hace años. “Aquí llega gente de todas las partes del país, y hacemos lo imposible por ubicar bien a cada paciente”, señala.

Sacar al “menos malo”

El hospital de referencia del Seguro Social a nivel nacional cuenta con tan sólo ocho camas en el intensivo y siete en cuidados intermedios.

Es habitual que haya lista de espera para ingresar, y cuando llega un caso realmente grave, que no puede esperar, el paciente que esté “menos malo” tiene que salir del intensivo y ceder su espacio. Si el paciente presiona o tiene influencia, lo trasladan a otra unidad, según explican los médicos.

La solución al problema de espacio está ya en papel, en el proyecto de ampliación del hospital, que por el momento no se sabe cuándo estará terminado. Mientras, médicos y enfermos tendrán que lidiar con la escasez de recursos.

Espera en sala de urgencias

Además de la falta de espacio en el intensivo, también hay problemas en el encamamiento. La madre de Marlene de González tuvo que pasar tres días en el área de observación de la sala de urgencias, tumbada en una camilla, hasta que quedó vacío un lugar.

“Nos decían que teníamos que esperar, y ese lugar es bien incómodo para estar tanto tiempo”, explica.

No se queja del trato de los médicos, pero sí del personal de enfermería. “A veces tardan mucho en atender a los pacientes. Se ve que hay mucha gente, pero ellos han estado pagando IGSS toda la vida”, cuenta.

El área de observación de la sala de urgencias consta de pequeños cubículos, separados por cortinas; en el de hombres, a penas hay unos pocos centímetros entre las camillas.

Giovanni Martínez se mostraba cansado y adolorido después de haber pasado 24 horas acostado en una de las camillas. “Me dijeron que me iban a llevar a otra sala, pero aquí sigo. No pude dormir nada”, agrega.

De acuerdo con Nájera, los casos en que la gente tiene que esperar tanto tiempo son escasos. “Hay picos y, por ejemplo ahora, en los últimos días, no hemos tenido mucha gente esperando, o los trasladamos al Hospital Militar”, explica. Pero las quejas de los pacientes son recurrentes.

Ante la falta de camas, el IGSS firmó un convenio con el Hospital Militar, para trasladar a los pacientes que no necesitan atención muy especializada.

Por cada paciente pagan Q516 diarios, además de los insumos médicos. El personal lo aporta el Centro Médico Militar.

Etelvina Tojín, de uno de los sindicatos del IGSS, asegura que siempre se han opuesto a ese tipo de convenios, porque se debería invertir en mejorar las instalaciones. “Han gastado muchos millones con esto, y todavía está sin hacerse la ampliación del hospital”, protesta.

Cuestionó que los médicos tengan que estar eligiendo entre dos personas que necesitan atención constante porque no hay espacio, monitores o respiradores, cuando la institución tiene recursos y los afiliados pagan sus cuotas. “Aunque sean pocos o muchos casos, todos los enfermos deberían recibir la mejor atención hasta el último momento”, puntualiza.

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