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Guatemala, 10 de marzo de 2008

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TASSOLILOQUIOSTasso HadjidodouPoesía contemporánea de Grecia

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Alrededor del cambio de milenio, los descendientes de los griegos de la antigua Hélade vieron florecer nuevos talentos. Lo demuestra la antología de Michel Volkovitch, con introducción de Jacques Lacarriére, quien dice “que los poemas griegos son ‘la escritura de su época, el eco paralelo de la misma; hubo siempre compañerismo entre el combatiente y el poeta”.

Además, Odiseas Elytys afirmaba: “Alabadas sean las montañas con sus orgullosas ruinas/ rodeadas de nubes como los monasterios/ hundidas en la neblina de las ovejas/ que andan pacíficas en las alturas/ como el pastor, pañuelo al frente./ Alabados sean el Pindos, el Rodope, el Parnaso/ el Olimpo, el Taygeta, el Atos, el Dirphys!”.

Inicio con un poema de Miltos Sakhtouris: (1919): El cielo: “...Y cuando la noche asustada se acerca saliendo detrás de los árboles/ ustedes miran la luna, su pañuelo blanco/ la virgen desnuda que grita entre sus brazos/ espadas, cordones de oro de las estrellas/ su relámpago, su rayo, su lluvia/ y su vía láctea con la lejana voluntad”.

Y de Nikos Alexis, un fragmento de “Ars Poética”: “Quiero que el poema sea noche, andanza/ en las calles desoladas, arterias donde la vida llega a bailar. Quiero/ que sea lucha, no música desatada/ sino pasión de expresar en si la incoherencia/ el desorden que prenderá fuego si no juego de lleno/ el todo por el todo”.

De Nikos Karouzos (1929 - 1990) unos versos de La Música. “Hojas de los sueños al dulce soplo de la fuerza/ de un viento que puede cambiar su voz / que resplandezcan las espadas de colores/ cuando de nuevo existía el alba del pecho y le grite/ de llevar el terror en mi corazón.

Hojas llenas de muerte, con el sol de una primavera negra,/ que escuela aquella que la tristeza y los pájaros que van más lejos en sus cantos, preparan, profundizan”. Y un trozo de En el monte Athos: “Abandonado, jubilaba dentro de maravillosas tinieblas en el Monte Athos, más que llameante por la tempestad”.

La muerte, simple mortal,/ la piel sobre los huesos/ mas profunda frente al amor/ el tiempo, duración alegre/ y más profundo el mundo en el seno de los monasterios/. Y yo andaba solo/ apoyándome sobre el vacío embalsamado/ sin que hubiera pasos de la noche tejedora/ pensando en este momento al monte Athos/ cuando, en Atenas/ veo a los basureros con la basura en sus recolectores abismales tengo ganas de gritar: “Tírenme a mí también allí”.

De Costis Guimossoulis (1960), de su poemario Niños peligrosos, el Poema bien logrado: “Si tú escribes un poema exitoso/ no quiere decir/ que tú estás encima/ de los demás/.

Y si /tú lo escribes/ no quiere decir tampoco/ que tú eres una estrella/. Las verdaderas estrellas,/ son las de los juegos artificiales/ de los enterradores,/ de los acróbatas./ Si tú escribes un poema exitoso/ quiere decir una cosa: / Cuidas un diente con caries./

En otras palabras,/ tomas una materia dura/ para llenar el vacío/ que el dolor invade”.

tassoh@intelnett.com

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