Guatemala, 27 de marzo de 2008
Carlos Pontaza Izeppi
Chpontaza@hotmail.com
No iremos a Pekín, pero…
Cuando todos tenemos la ilusión de ver que luego de varios años nuestro futbol podría darnos una satisfacción plena, en el momento propicio se falla. Claro, ningún equipo es invencible, sea bueno o malo. Esto podemos comprobarlo a nivel mundial, donde los favoritos sucumben contra rivales inferiores.
En el partido de la sub 23 del técnico Rodrigo Kenton contra Honduras, según yo, no debimos llegar hasta los penaltis. En un principio, viendo a los hondureños enconchados en su territorio y a los chapines tocando y tocando en la media cancha, creímos que era solamente porque ambos estaban analizando al rival, cosa que no fue así.
Pasaban y pasaban los minutos y de repente un chispazo de uno de los dos, pero en resumen nada. La meta era la clasificación a los Olímpicos de Pekín y estaba en la mesa todo o nada. En el primer tiempo, Guatemala tuvo destellos de ir al ataque, pero su juego lateralizado y los malditos pases cortos, no digamos los pases malos, a los pies de un contrario, comenzaron a preocuparme. No era lo que esperaba.
Lo que quería e igualmente muchos guatemaltecos, era mayor enjundia en busca de romper el esquema del técnico rival. Pero nunca lo vi y pensé que en el segundo tiempo Guatemala, luego de guardar supuestas fuerzas, iba a salir con todo, gracias a las instrucciones de Rodrigo Kenton. Pero qué decepción, nuevamente nada para reforzar nuestras esperanzas. Es más, Honduras estuvo jugando mejor, hasta con los hombros y piernas fuertes de sus elementos.
Y llegamos a los tiempos extras quizás jugando mejor, como comentaban los narradores de ESPN, pero sin profundidad. En la mayoría de veces por el centro y con los mismos errores de las entregas malas, como que eso habían aprendido los jugadores en los últimos días. Llegaron los penaltis y la lotería fue para Honduras, que como equipo me decepcionó, aunque el triunfo fue suyo, que es lo importante.
En mi anterior columna dije de Kenton: “si por un azar del destino sucumbe, sabrá encontrar otro camino en el futuro”. Lo cierto es que si analizamos a la sub 23, algo rescatable le encontraremos.
Ahora llega Ramón Maradiaga a dirigir a la selección mayor, cuando muchos pensaban en Kenton. A ver qué logra y si utiliza los valores que le maduró Rodrigo Kenton. Esperemos, a ver si Rodrigo no nos deja cuando lo necesitamos en las selecciones menores.
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