Guatemala, 28 de marzo de 2008

CATALEJOSe derrumba una alianza sin bases Mario Antonio Sandoval

COLABORACIÓNRara avisDanilo Arbilla

SIEMPRE VERDE¿Qué les preocupa?Magalí Rey Rosa

VENTANAOjo...Rita María Roesch

COLABORACIÓNGobernabilidadJosé Miguel Argueta

FARORodrigo Castillo del CarmenNuevo gobierno en Taiwán
Hace 40 años, Taiwán era una isla pobre, dependiente de una agricultura atrasada que apenas podía mantener a su población. Hoy se ha convertido en un gran imperio industrial que sacó a su pueblo del subdesarrollo, hasta convertirse en una de las 15 economías más importantes del mundo, al haber alcanzado altos niveles de bienestar y atención sociales, especialmente, en educación, salud y vivienda.
El 22 de marzo, el pueblo taiwanés acudió a las urnas, lo que demostró al mundo el grado de desarrollo y la madurez democrática que ha alcanzado su sistema político. La elección presidencial tuvo como consecuencia el cambio de partido gobernante, al ser electo el candidato opositor Ma Ying-jeou, del partido Kuomintang, un abogado de 58 años nacido en Hong Kong, quien en sus primeras declaraciones, tras la confirmación de su triunfo en los comicios, aseguró que está dispuesto a avanzar en un acuerdo de paz con China si Pekín desmantela los misiles que apuntan a la isla.
Al evento electoral se sumó la celebración de un doble referendo en el que se pedía la opinión del pueblo sobre la participación de Taiwán en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), una aspiración que desde 1993 han buscado sin éxito los sucesivos gobiernos electos democráticamente, debido a la oposición de China comunista. La falta de quórum en las consultas no alcanzó el 50 por ciento de participación necesario. El partido de Hsie había impulsado la consulta para el ingreso en Naciones Unidas, bajo el nombre de Taiwán, mientras el Kuomintang había propuesto que el ingreso se realice como República de China.
El estricto requisito impuesto para que alguno de los dos referendos fuera tomado en consideración ha impedido que las consultas obtuvieran la validez necesaria, pero el resultado de ambos, mayoritariamente favorable al “sí” ha servido para demostrar que los taiwaneses coinciden en el deseo de pertenecer a la ONU y de participar en sus diferentes organismos, como es el caso de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a cuya asamblea Taiwán también ha intentado año tras año acudir como miembro observador.
La doble convocatoria de referendos sobre la ONU no debe ser considerada como fracaso debido a la imposibilidad de validar las consultas, sino que debe ser vista, por encima de todo, como una valiosa demostración del buen funcionamiento tanto del sistema como de la firme voluntad democrática del pueblo de Taiwán, y como una gran demostración de libertad de expresión digna de imitación, especialmente en aquellas naciones asiáticas que durante muchas décadas han permanecido sometidas a una denigrante represión, como es el caso del Tíbet.
Píldora de humor. En el consultorio: —Doctor, ¿cuánto peso?
—Todavía no lo sé, señora; la báscula marca “continuará”.
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