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Guatemala, 5 de mayo de 2008

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Nacional

Riesgo Estudiantes van a 408 establecimientos en sectores dominados por mafias

Escuelas en zonas rojas 

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Cerca del peligro

En las zonas rojas han ocurrido 182 homicidios en el 2008

• En la zona 18 se reportan 58 homicidios en lo que va del año. El dato más alarmante es que en esa zona se localiza el mayor número de establecimientos públicos, según el Mineduc, el cual asciende a 115.

• La segunda área más peligrosa reportada por el Ministerio de Gobernación es la zona 12, en donde han ocurrido 35 homicidios durante el 2008. Ahí hay 49 escuelas.

• En la zona 7 se localizan 85 escuelas, y es la segunda zona roja en donde se ubican más centros educativos.

• Los reportes de la PNC hablan de que las causas por las que suceden las muertes violentas en estos sectores son las maras y el ajuste de cuentas entre narcotraficantes.

• Otras de las áreas rojas identificadas por los ministerios de la Defensa y Gobernación son las zonas 3, 5, 6 y 11.

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Padres de familia pidieron a las autoridades una pronta acción, luego de la muerte de Marta Patricia Salomé Ávila, de 8 años.

Por juan fernando estrada

Al menos 408 escuelas funcionan dentro de las seis zonas rojas que los ministerios de Gobernación y de la Defensa tienen identificadas en el municipio de Guatemala, lo que representa un peligro latente para los estudiantes que acuden a clases en el territorio dominado por las maras y bandas organizadas.

El ataque armado entre dos bandos, ocurrido el martes pasado en la zona 3, en medio del cual quedaron atrapados alumnos de la escuela República de Cuba, pone de manifiesto los peligros que corren cientos de menores que asisten a estos centros ubicados en sectores donde los índices de violencia y delincuencia son de los más altos.

Este hecho originó la muerte de Marta Patricia Salomé Ávila, una niña de 8 años, mientras que dos más quedaron heridas. La muerte de la niña ha colmado la paciencia de los padres, quienes exigen el traslado de la escuela a otro local, pues la cercanía con el barrio El Gallito ha hecho que constantemente se produzcan balaceras en los alrededores, lo que pone en peligro a toda la comunidad educativa.

“Queremos que nos trasladen, porque todos corremos riesgo en este sector. Vamos a dejar a nuestros hijos con la zozobra de que no ocurra nada mientras caminamos por la calle”, explicó una madre de familia.

El vocero del Ministerio de Educación, Luis De León, señaló que dicha cartera está consciente del peligro que corren los alumnos en estos sectores, pues acuden a estudiar en un territorio dominado por las maras o bandas criminales; sin embargo, no existe a corto plazo una alternativa para estos planteles.

“Por el momento no tenemos ningún fondo destinado para construcción o traslado para establecimientos públicos”, aseguró De León.

Como respuesta a lo ocurrido en la escuela República de Cuba se determinó que los niños no saldrán más al parque cercano donde recibían la clase de educación física, sino que a partir de ahora serán trasladados en bus a las instalaciones del Instituto Nacional de la Juventud.

Más controles

Ante la preocupación por la seguridad de los estudiantes de las escuelas públicas ubicadas en sectores de riesgo, el jefe del Distrito Central de la Policía Nacional Civil, Ovidio Aldana, manifestó que tienen un plan de trabajo que incluye “patrullar la zona en donde están ubicadas las escuelas, a la hora de entrada y de salida”.

Los jefes de cada comisaría tienen a su cargo el estudio de marcación de áreas vulnerables, para que “se les brinde mayor cobertura y se lleven a cabo patrullajes escolares”.

Y más allá de las medidas requeridas para garantizar la protección de los menores, expertos opinaron que las autoridades de educación y seguridad deben plantearse cómo abordar la prevención de la violencia, para que estos niños no crezcan con la idea de que se trata de “algo normal”.

El sicólogo Sergio Argüello Reyes refirió que los niños que crecen en este tipo de ambiente tienden a reaccionar de dos maneras: “por un lado, generan un sentimiento de temor y sumisión, pero estos niños también pueden desarrollar un sentimiento de desadaptación y se tornan altamente violentos, como respuesta al miedo que impera en su entorno”, explicó el profesional.

Esta preocupación la comparten las maestras que laboran en las zonas rojas.

Una docente que imparte el tercer grado de primaria señala que sus alumnos ya hablan “como mareros”, con el mismo lenguaje que utilizan los miembros de éstas, y se dirigen a sus compañeros a través de señales.

“Eso ocurre en tercero, pero desde primero uno ve que los niños juegan en el recreo de que son bandas o maras, y fingen que se enfrentan a balazos unos con otros. Esto es parte de su vida cotidiana”, expresó.

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