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Guatemala, 5 de mayo de 2008

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“La decisión de algunos alcaldes de ordenar sus ciudades, les ha ocasionado problemas”.

Guatemala es un mercado 

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Cuando uno viaja a los pueblos es tradicional buscar tres cosas: el parque, la iglesia y el mercado.

Hasta hace algunos años, la camioneta se estacionaba en el parque, y era fácil encontrar la iglesia, porque está enfrente. El mercado había que buscarlo cuadras a un lado, cuadras al otro. De todas formas, bastaba con preguntar, y los parroquianos informaban para dónde dirigirse.

En la actualidad, eso ha cambiado. En muchos casos, la terminal de buses ha sido trasladada a orillas del pueblo para ordenar el tránsito. Al menos eso dicen los alcaldes.

La verdad podría ser otra. Los mercados se han apoderado de las calles de las ciudades. ¿Quiere ejemplos de los más inusitados?

En Coatepeque, Quetzaltenango, en varias ocasiones el año pasado, las Fuerzas Especiales Policiales se enfrentaron a comerciantes ambulantes y de piso (es decir, quienes tienen puestos fijos) de los mercados 1, 2 y 3, para evitar ser desalojados por órdenes judiciales.

Don José Tavares, alcalde en ese año de la ciudad de las gardenias, no pudo resolver el problema, y el actual jefe municipal, Edwin Vega, me temo que ni quisiera habla del asunto, porque no ha dicho ni esta boca es mía, al respecto.

En Salamá, Baja Verapaz, ocurrió lo mismo. En febrero del 2007 un contingente desalojó a decenas de vendedores de la 5a. avenida del barrio El Centro, como resultado de una batalla legal entre éstos y la comuna.

El alcalde de entonces, Marvin Samayoa nunca pudo imponer su autoridad. Primero lo amenazaron, y le balearon el carro en un taller donde se lo estaban reparando. Al final, engavetó el problema.

Su sucesor, Juan Véliz Izaguirre, lo primero que hizo fue convocar al comité de vendedores para que éstos, según parece, decidieran el futuro del sitio de acopio.

Mientras tanto, las calles del centro de esa ciudad están atoradas de nailon negro, y presentan un espectáculo poco halagador para una cabecera departamental. A ver qué pasa en el valle de las rosas.

Similares acontecimientos han ocurrido en Retalhuleu, Huehuetenango, Quetzaltenango, Chichicastenango, Mazatenango, Suchitepéquez y no digamos Escuintla.

Como en todas partes sucede casi lo mismo, por eso se me ocurrió eso de Guatemala es un mercado, pues en todas partes a donde un vaya hay ventas ambulantes, de las más variadas especies, que el tránsito vehicular y el paso peatonal.

El asunto está en que la decisión de varios alcaldes de reordenar sus ciudades, y han comenzando por el mercado, les ha ocasionado serios problemas, y la violencia ha sido manifiesta.

No es fácil enfrentarse contra grupos organizados en los mercados, los cuales controlan el movimiento comercial, y saben que un traslado podría significarles considerables pérdidas económicas. Ellos también merecen un grado de comprensión.

Más de algún alcalde, del cual ahora mismo no recuerdo su nombre, planteó la posibilidad de impulsar mercados cantonales, para que los vecinos no tengan que trasladarse hasta el centro de sus comunidades.

Valdría la pena que los distintos grupos interesados (municipalidad, comerciantes, compradores) pusieran un grano de arena para buscarle un respiro a las áreas urbanas. El inconveniente es que cuando alguien lanza la piedra, todos suponen tener la razón.

magarcia@prensalibre.com.gt

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