Guatemala, 5 de mayo de 2008
Consecuencia Crisis económica estadounidense tiene efectos negativos en fuentes de trabajo para guatemaltecos en ese país
Sergio, un joven de 22 años, de Totonicapán, que vive en Brooklyn con sus dos hermanos mayores, ha podido trabajar los últimos cuatro años en colocación de pisos de cerámica o madera en cocinas y baños, pero no ha conseguido suficiente trabajo en las semanas recientes. Asegura que con sus hermanos han mandado hasta US$2 mil al mes a sus papás, quienes viven en Guatemala con sus hermanos menores, pero “este mes no ha estado bien, entonces no les voy a poder mandar nada”.
Un reclamo común entre guatemaltecos que viven en EE. UU. es que sus conocidos creen que ellos se encuentran en una situación ideal. “Allá piensan (en Guatemala): ese está en Estados Unidos, come bien y tiene trabajo. Pero aquí se sufre”, afirmó Juan, de Quetzaltenango, que tuvo que trabajar de día y de noche para pagar su deuda con el coyote que lo llevó a ese país.
Los envíos monetarios desde EE. UU. a Guatemala no han bajado, pero sí se han reducido para otros países.
• Según un estudio publicado la semana recién pasada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), menos migrantes latinoamericanos envían dinero de forma regular, desde Estados Unidos, a sus familiares.
• La encuesta fue hecha en febrero último entre cinco mil migrantes. Los resultados indican que solo la mitad de los entrevistados envían remesas, cuando hace dos años los hacían tres de cada cuatro migrantes.
• Las causas de esta baja, de acuerdo con el BID, son la desaceleración económica y las mayores restricciones para personas sin documentos en Estados Unidos.
• Según el estudio, la mayoría de los encuestados (81 por ciento) afirmaron que hallar buenos empleos les cuesta más ahora que en el 2007.
• El 40 por ciento dijo que este año ganan menos dinero que en el 2007.
• En el caso de Guatemala, por ahora el envío de remesas desde Estados Unidos se mantiene en aumento.
• Durante el primer trimestre del 2008, las remesas a familias guatemaltecas sumaron US$973.35 millones, 9.77 por ciento más que durante el mismo período del 2007.
• Tan sólo durante marzo, los connacionales en Estados Unidos mandaron al país US$340.45 millones.
• El ingreso de remesas representa para Guatemala cerca del 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
• Según cifras no oficiales, hay más de 1.5 millones de guatemaltecos sin documentos que trabajan en Estados Unidos.
• De éstos, alrededor de 300 mil viven en Nueva York y estados aledaños.
Guatemaltecos y latinoamericanos se reúnen cada día en el Centro de Jornaleros de Brooklyn, en espera de trabajo.
Por césar león
La recesión en Estados Unidos ha originado que la “tierra de la oportunidad” ofrezca cada vez menos opciones laborales para miles de guatemaltecos que viven en ese país. La baja en el mercado inmobiliario y la crisis económica redujeron la cantidad de trabajos de construcción, una de las principales actividades que los connacionales desarrollan allá.
En el Centro de Jornaleros de Brooklyn, Nueva York, se vive la ansiedad de conseguir un trabajo por jornada cada día. Por lo general, entre 16 y 20 personas —en su gran mayoría latinos— llegan desde temprano a apuntarse en una lista, para estar disponibles cuando alguien que necesite ayudantes para trabajos de construcción, pintura o limpieza los quiera contratar.
Fundado en el 2002, y con un furgón como sede, el Centro de Jornaleros es un punto de encuentro entre trabajadores y contratistas temporales, en un ambiente seguro. Es una alternativa a las esquinas de Brooklyn, donde —como en muchas ciudades de Estados Unidos— también se hacen este tipo de transacciones, pero a la ley del “más rápido o más fuerte”.
Según las tarifas, un jornalero inscrito en el Centro puede ganar entre US$100 y US$150 al día por hacer trabajos de pintura, pegar ladrillos o azulejos, ayudar en demolición y en movimiento de materiales, o labores de electricidad y carpintería.
Sin embargo, este año ha habido menos contratistas. Sentados en la sala de reuniones dentro del furgón, los trabajadores relatan que, luego del invierno, se supone que los trabajos en construcción deberían aumentar en primavera.
Pero no hay mucho trabajo. “Es jueves y no llevamos ni un día de trabajo desde el lunes —último—. Algunos tienen semanas sin trabajar”, cuenta Juan, quien prefirió identificarse solo con su primer nombre. Él es originario de Quetzaltenango.
Reconoce que lleva casi seis meses de no mandar dinero a su familia, “porque solo sacamos para los gastos y la renta”.
Debe pagar US$250 al mes para compartir un pequeño apartamento con otros cuatro guatemaltecos, de Totonicapán.
Por lo menos, se reconforta, ya saldó la deuda de Q47 mil que tenía con el coyote mexicano que lo ayudó a cruzar las fronteras hacia EE. UU., hace dos años.
A pocas cuadras del Centro de Jornaleros, en la esquina de la 18 avenida y 65 calle de Brooklyn, dos guatemaltecos esperan recostados sobre un basurero a que alguien los contrate.
Uno de ellos, Luis Danilo, tiene tan solo 20 días de haber llegado a Nueva York, luego de vivir los últimos tres años en Carolina del Sur.
Asegura que se puede ganar hasta US$80 al día por labores como limpiar escombros o lavar escaleras, pero reconoce que el trabajo ha sido muy escaso.
En Estados Unidos, las noticias de problemas económicos ocupan espacios especiales en los diarios y los noticieros.
El precio del galón de gasolina registra marcas récord casi todos los días, y el de diésel se ubica en un promedio de US$4.24 por galón, casi US$1.30 más que hace un año.
También se reportan altos precios en diversos productos, como vegetales, y la potencial escasez de otros, como el arroz.
De esa cuenta, las cadenas de venta al mayoreo Costco y Sam’s Club han limitado la cantidad de arroz que cada cliente puede comprar. Sam’s Club, propiedad de Wal-Mart, solo permite hasta cuatro bolsas de 20 libras por comprador.
Estas y otras señales de recesión han perjudicado no solo el bolsillo de quienes viven en Estados Unidos, sino las fuentes de trabajo disponibles.
Amado España, de la organización Guatemaltecos Unidos para el Desarrollo, expresó que la baja en el mercado inmobiliario en EE. UU., con la disminución en el precio de las casas y el aumento de embargos de viviendas por hipotecas no pagadas, afectó la industria de la construcción.
Y es que esa industria es la principal fuente de trabajo para miles de guatemaltecos y latinos.
De acuerdo con un estudio del Centro Hispánico Pew, uno de cada tres latinos no nacidos en ese país se dedica a la construcción, a reparaciones o funciones similares.
Pero no en todas las industrias hay problemas. Jorge Cuc labora desde hace cinco años en una panadería italiana en Nueva York. Originario de Mazatenango, asegura que los trabajos en construcción son temporales, por lo que considera clave tener una especialidad.
“Cuando llegué ganaba US$280 a la semana, y a los cinco años ya tengo mi puesto”, sostiene.
De hecho, en la panadería, un rótulo anuncia plazas disponibles. “Trabajo, aquí sobra”, refiere.
Jorge relata que, con sus envíos a Guatemala —dinero de hasta 11 horas diarias de trabajo—, ha podido construir una casa, donde viven sus padres. Y, por ahora, su plan es abrir un negocio de ropa.
Mientras tanto, de regreso en el Centro de Jornaleros, a media mañana solo han sido contratados los tres primeros en la lista. Los otros 13 apuntados aún esperan, pero a sabiendas de que, si a las 12 horas nadie los ha contactado, será otro día sin empleo.
Portada | Nacionales | Departamentales | Económicas | Opinión | Deportes | Cultura | Buena Vida | Espectáculos
© Copyright 2008 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.
Políticas de Privacidad | Contactos | Sus comentarios sobre el sitio