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Guatemala, 10 de mayo de 2008

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EL QUINTO PATIOCarolina Vásquez ArayaMadres

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La sociedad de consumo en la cual estamos inmersos tiende a transformar la imagen de la maternidad en una figura romántica, separada del contexto, rodeada de una nube rosa de privilegios, cuidados y amor. La realidad es muy distinta. La maternidad está condicionada por una realidad de violencia, hambre y falta de oportunidades de desarrollo para la inmensa mayoría de mujeres en todo el mundo.

Este día estará marcado, para miles de madres guatemaltecas, por la tristeza de ver cómo sus hijos mueren por causa de la diarrea, las infecciones respiratorias o cualquier enfermedad oportunista derivada de la grave desnutrición que aqueja en este país a uno de cada cuatro niños de entre 0 y 5 años de edad.

Estas madres no recibirán regalos adquiridos en el centro comercial de moda, ni tampoco una invitación a disfrutar un plato de comida. Ellas jamás tuvieron la posibilidad de estudiar; por lo tanto, su vida se ha desarrollado como una sucesión de hechos ajenos a su voluntad, dejando poco lugar a sus aspiraciones personales. Trabajo, explotación, maternidad y sumisión a un destino marcado por la pobreza, han sido las fronteras de su visión del mundo que las rodea.

Guatemala es el país con más altas prevalencias de desnutrición de toda la América Latina y el Caribe, según el Análisis del Impacto Social y Económico de la Desnutrición Infantil en América Latina, realizado por el proyecto conjunto CEPAL-Programa Mundial de Alimentos. El estudio hace una interesante proyección de los efectos futuros de este acuciante problema, calculando los costos que impactarán en los sectores de educación, salud y productividad, a partir de lo cual es posible deducir que la consecución de los objetivos de desarrollo del milenio se aleja cada vez más de las perspectivas nacionales.

De ahí la importancia de hablar hoy sobre las madres. Porque esos objetivos se refieren, en su mayor parte, a este sector desprotegido en la mayoría de sociedades: 1. Erradicar la pobreza extrema y el hambre; 2. Lograr la enseñanza primaria universal; 3. Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer; 4. Reducir la mortalidad infantil; 5. Mejorar la salud materna; 6. Combatir el VIH/sida, el paludismo y otras enfermedades; 7. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente, y 8. Fomentar una asociación mundial para el desarrollo.

Este Día de la Madre, por lo tanto, no es digno de celebrarse en tanto no seamos capaces de asumir el compromiso de alcanzar estos objetivos, y garantizar así la supervivencia de la humanidad y del planeta.

elquintopatio@gmail.com

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