Guatemala, 10 de mayo de 2008
Crímenes Ataque es atribuido a carteles de narcos
La violencia del crimen organizado, que ha causado decenas de muertos solo esta semana, incluido un jefe policial, se expande sin freno en México, pese a una enorme operación militar desplegada en las zonas más calientes de ese país.
Incluso la superpoblada capital mexicana, que hasta ahora se mantenía al margen de los duros enfrentamientos ocurridos en los estados donde las bandas tienen fuerte presencia (frontera con EE. UU.), se está convirtiendo en escenario de los ataques de los narcotraficantes.
En la capital han sido ejecutados cuatro altos mandos policiales en 10 días, uno de ellos, Édgar Millán Gómez, el tercero en la jerarquía de la institución, y pieza clave en los operativos contra esos grupos delictivos.
Otros dos de los asesinados también son considerados “alfiles” del ministro de Seguridad, Genaro García Luna, quien reiteró que el Gobierno mexicano “no dará un paso atrás” en la lucha contra el crimen organizado.
Al parecer, Millán fue muerto por dos pistoleros contratados por el cartel de Sinaloa, de los hermanos Beltrán Leyva, y el prófugo Joaquín el Chapo Guzmán, en respuesta a la reciente detención de 13 de sus sicarios.
La espiral de violencia es atribuida a las luchas entre los carteles por el control de las plazas, y a reacciones por los golpes que han recibido de las fuerzas de seguridad. AFP
Inspeccionan el auto del comandante de la Policía Judicial, Esteban Robles Espinoza, asesinado ayer.
México. Un mando de la Policía fue asesinado ayer en la madrugada en la Ciudad de México por desconocidos, cuando abandonaba su domicilio, el cuarto crimen de esta índole en la última semana, confirmaron portavoces de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.
Datos preliminares revelan que el comandante de la Policía Judicial de la capital, Esteban Robles Espinoza, de 52 años, murió en el hospital de la colonia Roma al que fue trasladado en helicóptero, tras haber sido baleado (en la cabeza y en el pecho) dentro de su auto, cuando salía de su casa.
El atentado sucedió un día después de que fuera asesinado a las puertas de su casa, en la capital mexicana, Édgar Eusebio Millán Gómez, coordinador de Seguridad Regional de la Policía Federal Preventiva (PFP).
Se trata del mando policial de más alto rango asesinado desde que el presidente mexicano, Felipe Calderón, lanzó una batalla frontal contra el crimen organizado a finales de diciembre del 2006, pocas semanas después de haber asumido su cargo.
El gobernante y varios de sus ministros encabezaron ayer el funeral de Millán y de otros dos policías federales que perdieron la vida en servicio esta semana, en Morelos, al sur de la capital mexicana.
“Estas son horas difíciles para la Policía Federal”, afirmó el ministro mexicano Genaro García Luna, titular de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, dependencia que fue golpeada en los últimos días con el asesinato de varios de sus miembros.
El de Robles es el cuarto asesinato de un mando policial en la capital mexicana en las dos últimas semanas, pues el 1 y 2 de mayo recién pasados fueron ejecutados el comandante de la PFP, Roberto Velasco, atacado también en su casa, y el inspector de la misma corporación, José Aristeo López.
Durante la jornada, fuentes estatales informaron que los cadáveres de 10 personas, entre ellas el de un policía de tráfico que había sido secuestrado, fueron encontrados en las últimas horas en Sinaloa, noroeste de México.
EFE-AFP-AP
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