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Guatemala, 10 de mayo de 2008

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Líneas aéreas en problemas 

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ATA suspendió recientemente sus operaciones hacia Guatemala.

La escalada constante en el precio del petróleo afecta la economía global, y la aviación comercial es una de las que más sufre.

Las aerolíneas de bajo costo sufren ahora por el alto costo de los combustibles, aunque siguen luchando por subsistir y competir con las grandes compañías, algunas de las cuales han concentrado sus inversiones y servicios en la región centroamericana, mientras las pequeñas llegan y desaparecen en poco tiempo.

Hace unas semanas quebró la aerolínea Skybus, una empresa de bajo costo que operaba desde Indiana, Estados Unidos.

ATA, también estadounidense, cerró operaciones semanas antes.

Esta compañía anunció hace semanas que empezaría a volar entre Guatemala y Miami, pero canceló sus operaciones pocas horas antes de su primer vuelo. Los viajeros se quedaron sin vacaciones y tuvieron que pasar muchos obstáculos para lograr el reintegro del valor de un viaje frustrado.

ATA cerró operaciones abruptamente. Más de 2 mil empleados se sumaron a la lista de desempleados súbitamente, con el agravante de que la empresa se declaró en bancarrota.

Spirit Airlines, otra de las empresas de bajo costo que sigue operando, también experimentó problemas serios hace un año y canceló intempestivamente su vuelo Guatemala-Los Ángeles, provocando serios contratiempos a decenas de pasajeros que quedaron varados sin protección alguna por parte de la aerolínea.

Muchos de los pasajeros de estas aerolíneas de bajo costo se resienten por la calidad de los servicios, la impuntualidad de sus vuelos y opinan que muchas veces no se justifica el ahorro. Cada vez menos pasajeros buscan este tipo de servicios.

Hoy, las aerolíneas de bajo costo están cobrando US$20 por cada maleta en cada trayecto, siempre y cuando ésta no pase de 50 libras de peso.

Así, cuando las aerolíneas de bajo costo están previstas a volar aviones con poca ocupación, sus operadores prefieren cancelar o demorar en espera de conexiones que hagan rentable cada trayecto volado.

Todo esto daña a la región centroamericana cuyos gobiernos han apostado al turismo como uno de sus motores de desarrollo.

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