Guatemala, 10 de mayo de 2008
“En nuestra casa, todos los días son buenos para celebrar una ocasión como ésta, porque siempre es Día de la Madre y Día del Niño”.
Maribel de Sanz-Agero,
Madre y ex pentatleta.
“Todos los días junto a mi mamá son especiales y si una se porta bien, este es otro día para hacer que ella esté feliz junto a nosotras”.
Rita Sanz-Agero Luna,
Pentatleta clasificada a Juegos Olímpicos
Rita y Maribel comparten, además del afecto como hija y madre, el gusto por los caballos y la participación en los Juegos Olímpicos.
POR FERNANDO RUIZ DEL VALLE
Juegos Olímpicos son dos palabras que tienen un significado especial para la familia Luna, que a través de los años las ha adoptado como parte importante de los lazos afectivos que unen a sus integrantes y perduran a través de Maribel Luna de Sanz-Agero y su hija Rita Isabel, grandes exponentes del pentatlón moderno.
Así como el gusto por los caballos se hizo parte de la tradición familiar, la competencia olímpica abrió hace más de tres décadas un espacio especial en su historia.
Tres nombres diferentes con el mismo apellido han tomado parte de la cita más importante del deporte a nivel mundial y será en agosto, en China, cuando un nuevo capítulo sea escrito en esta tradición que se mantiene vigente a través del tiempo.
Rita Mombiela de Luna y su hija Silvia, fueron las primeras dos integrantes de la familia en representar a Guatemala a nivel olímpico.
Ambas lo hicieron en la justa que tuvo como sede Montreal, Canadá, en 1976, en la competencia de ecuestres montando a Pampa y a Tahuoca.
A partir de entonces, la práctica del deporte en la familia tomó un impulso mayor y causó que años después, Rita Mombiela promoviera la creación de la Asociación de Pentatlón Moderno, disciplina que su otra hija, Maribel, hizo parte de su vida.
Tras varios años como la mejor pentatleta nacional, Maribel se unió a la tradición olímpica, hace cuatro años, cuando asistió a los Juegos disputados en Atenas, Grecia.
La justa marcó su retiro, pero no el final de la historia, que ahora está en manos de Rita Isabel, quien siguió sus pasos y competirá en Pekín 2008.
En cuatro meses, Rita cumplirá en los Olímpicos un sueño dentro de su carrera deportiva, algo que Maribel considera como el mejor regalo que podría recibir de su hija, hoy día de las madres.
“Los Olímpicos significan mucho para mí y verla a ella sobresalir en el deporte que a mí me gusta es algo tan especial como los logros de mis otros hijos (Diego y Miguel)”, expresa.
“Lo único que lamento es no poder compartirlo con mi mamá, quien tiene mucho qué ver en todo esto que ahora tiene sus frutos”, agrega Maribel.
“Siempre es lindo hacer algo que hace feliz a mi mamá y sé lo que para ella significa esto”, comenta Rita.
“Ella me ha dicho lo increíble que es estar en los Juegos y me hace imaginar tantas cosas”, agrega la pentatleta de 16 años.
Nostalgia y alegría invaden a Maribel al recordar en esta fecha a su madre, quien falleció hace 10 años.
“Eran días especiales porque era jinete y como ese día no iba al colegio, me gustaba ir a montar junto a ella porque, a diferencia de mi hermana, no podía hacerlo siempre”, comparte.
Aunque no tiene presente muchos detalles, también Rita recuerda de especial forma a su abuela.
“Me encantaba ir con ella, yo era pequeña pero me acuerdo que era muy linda”, expresa.
Como madre e hija, Maribel y Rita tienen un recuerdo especial que se ve reflejado en un objeto material que aun permanece en casa.
“Hace como seis años, Rita me dio un jarrón con tela bordada para poner paletas, que es muy útil y sigue ahí, como algo especial después de mucho tiempo”, concluye la madre, quien asegura que en su hogar éste, es un día tan bueno como cualquiera, para demostrar amor a su familia.
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