Guatemala, 12 de mayo de 2008
Sociedad Féminas ejercen sin control en cantinas, pensiones y calles de La Democracia y cabecera departamental
De acuerdo con informes en Centros de Salud.
• Al menos, 35 mujeres están registradas en el Centro de Salud Norte, y seis de ellas aún utilizan su traje, las otras no.
• En el Centro de Salud Sur existen 20 féminas registradas, en su mayoría centroamericanas.
• Conforme a un estudio de Gobernación, se calcula que existen cerca de 150 trabajadoras del sexo en la clandestinidad.
• Cuotas por servicio oscilan entre Q25 y Q150, de acuerdo con la circunstancia y el lugar.
• Según datos de Epidemiología del Área de Salud, en el 2007 se reportaron siete casos de VIH/Sida, detectados en los hospitales públicos; sin embargo, existe un subregistro en el sector privado que no se reporta.
Solicitó, el pasado mes, la colaboración de la Gobernación para que lleve a cabo una redada de las trabajadoras del sexo en ese lugar, ya que es frecuentado por visitantes, tanto nacionales como extranjeros, pero a la fecha no ha recibido respuesta.
“Nos preocupa este asunto, porque se ha observado que son varias la féminas que ofrecen sus servicios, y eso va en contra del ornato”, explicó Reyna.
Refirió que la redada puede efectuarla la Policía Nacional Civil, con orden de Gobernación y del Ministerio de Salud. A la vez, verificarán si estas mujeres llevan control médico.
“No tenemos datos exactos de las mujeres que se están dedicando a este trabajo”.
Lola Marina Juan Tomás,
De la Defensoría de la Mujer Indígena.
“Años atrás no se pensaba que la prostitución fuera una oportunidad para mujeres mayas”.
Juan Andrés Bravo, delegado de la Defensoría Maya.
Parque de la cabecera departamental de Huehuetenango, donde son contratadas mujeres indígenas.
Por Mike castillo
Huehuetenango
El incremento de mujeres indígenas en la prostitución, en muchos casos menores de edad, tiene preocupadas a las organizaciones sociales de ese departamento, porque esa práctica contradice los principios de los pueblos indígenas.
Las féminas ejercen sin control alguno en cantinas, cafeterías, pensiones y en las calles de La Democracia y la cabecera departamental.
Juan Andrés Bravo, delegado de la Defensoría Maya, refirió que el asunto constituye un insulto a los pueblos indígenas, y considera que es preocupante, ya que años atrás no se conocía que la prostitución fuera una oportunidad para las mujeres mayas.
“Esa actividad no es nuestra, porque si vamos a la cosmovisión maya tenemos que saber en qué tierra estamos”, manifestó.
Agregó que se pasa por encima de la cosmovisión de sus pueblos, por lo que tomarán acciones para contrarrestar este mal. “La mujer que se dedica a ese trabajo le falta al respeto a su identidad, a su forma de vida y a su cultura”, agregó Bravo.
Víctor Larios, del Consejo de Pueblos Mayas Chinab Jul, aseguró que esta ocupación, donde mujeres utilizan aún su traje, es una mancha para la integridad de los pueblos indígenas, que cuidan de su cultura.
“Esto ha sucedido en un contexto de cómo crear un nuevo producto y lanzarlo al mercado, y las mujeres lo ven comercial, por lo que después de una desintegración familiar, las hijas hacen lo que quieren, porque esto lamentablemente se enfoca en la juventud”, explicó.
Lola Marina Juan Tomás, delegada de la oficina regional de la Defensoría de la Mujer Indígena (Demi), reconoció que no tienen datos exactos de féminas que se dediquen a este trabajo; sin embargo, resaltó que la situación económica es una de las principales causas por la que la mujer indígena toma ese camino.
Lo peor es que no existen programas para poder orientar a las mujeres de cómo enfrentar la vida; no hay voluntad política para contrarrestar la pobreza y la extrema pobreza, así como el poco acceso a educación y salud, mencionó.
Rudy Cardona, gobernador departamental, expresó que es preocupante esta situación, pues basta con hacer algunos recorridos por varios lugares para darse cuenta de la cantidad de mujeres con su traje típico que se entregan a este oficio.
Agregó que existe un grupo que es obligado a quitarse el corte y el güipil. “Creo que el aumento de trabajadoras del sexo de origen indígena no solo es aquí, sino a nivel nacional, como también no solamente es étnico, sino de toda la población”, aseguró.
A criterio del sociólogo Elmer González, en este departamento las condiciones de vida de las comunidades en extrema pobreza, la falta de trabajo, oportunidades, así como efectos de la tecnología (pues se tiende a imitar y querer tener aparatos modernos como teléfonos celulares) son algunas de las causas por las que muchas mujeres migran de los distintos municipios hacia la cabecera departamental y a la zona fronteriza, donde se ven con potencial para ejercer este trabajo.
La mayoría son explotadas, traídas con engaños desde sus pueblos con la idea de que serán llevadas a Estados Unidos, pero las dejan en lugares de prostitución clandestinos. “Lo peor es que son también indígenas, en gran parte, quienes explotan a este sector, y les exigen cuotas; de lo contrario las agreden físicamente o chantajean, con amenazas de decirles a sus familias su profesión”, expuso.
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