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Guatemala, 5 de enero de 2009

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Congreso se fracciona por pugnas partidarias 

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Por Ana Lucía Blas

El próximo 14 de febrero, los legisladores volverán a sus curules para iniciar otro año de sesiones ordinarias. Ese día, el hemiciclo lucirá muy distinto de como hace un año, ya que no solo habrá nuevos bloques, sino también viejas tensiones acentuadas durante el 2008.

Los rostros sonrientes e incluso nerviosos de quienes llegaron por primera vez al Congreso en el 2008 podrían no verse más. Algunos de ellos abandonaron su bancada, en medio de tensiones y señalamientos, para trasladarse a otras, o declararse independientes.

Así surgieron nuevos bloques, nuevas alianzas; amistades, pero también enemistades que, según han advertido analistas, podrían complicar el trabajo legislativo en el 2009.

“Hay una seria debilidad en los partidos políticos. Quienes los integran no lo hacen por vocación de servicio, sino por intereses clientelares. Por eso las bancadas se han fraccionado y diezmado este año”, opinó la diputada Nineth Montenegro, de Encuentro por Guatemala (EG).

Ese grupo fue uno de los afectados por ese fenómeno, ya que de cuatro legisladores con que contaba a principios de este año, ahora solo le queda una: Montenegro.

La crisis de la UNE

Pero el más golpeado fue el partido oficial, que de 51 integrantes que poseía cuando comenzó este período —que concluye en el 2012—, ahora tiene un frágil 39, inconformidades, pugnas y muchos ánimos caldeados.

Las fricciones, que desde principios del 2008 comenzaron a ser evidentes en la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), no pudieron ser superadas; en cambio, se desbordaron en los primeros días de diciembre.

El nombramiento de Nery Samayoa y Thelma Ramírez, como próximos jefe y subjefa de ese bloque —decisión que luego fue revocada por el presidente Álvaro Colom—, y la resolución del Comité Ejecutivo de la UNE, de expulsar del partido al diputado Manuel Baldizón, llevaron a 10 diputados a renunciar de la bancada oficial, para conformar un nuevo grupo, denominado Libertad Democrática. Éste ha amenazado con convertirse en una férrea oposición para el partido de gobierno.

Otros dos congresistas, Eduardo Meyer y Óscar Quintanilla, habían renunciado ya de la UNE, por motivos diferentes.

La elección de la junta directiva del Legislativo para el 2009, en octubre recién pasado, también abonó a ese malestar. Varios uneístas se quejaron de que no se les tomó en cuenta para definir quiénes ocuparían las tres sillas de la UNE. Otros criticaron que Elizabeth Donis, ahora disidente de ese bloque, haya sido seleccionada para ocupar la tercera secretaría.

“Dirigir esa bancada fue como estar cinco minutos bajo el agua; fue difícil”, admitió Mario Taracena, jefe de ese grupo. Aseguró que la mayor causa de conflictos fue Baldizón, “por sus aspiraciones presidenciales” —éste compite actualmente por la secretaría general del partido—.

“El bloque debe madurar, se deben respetar las normas, la disciplina del partido”, afirmó, aunque estimó que el 2009, aunque con menos diputados, la UNE estará “más unida, y eso representará un gran cambio”.

Mermados

La UNE no fue el único bloque que experimentó bajas en sus filas. La Gran Alianza Nacional (Gana) quedó mermada desde el primer mes del 2008, cuando 13 de sus 37 integrantes se separaron para conformar la denominada Bancada Guatemala (BG). Las diferencias entre ambos grupos se habían hecho evidentes desde la campaña, cuando los disidentes —funcionarios del gobierno de Óscar Berger— comenzaron a llamarse a sí mismos, “dignos”.

Eso incomodó al resto del grupo; en su mayoría, diputados reelectos. Éstos acapararon las presidencias de las comisiones legislativas que se le asignaron a la Gana, con lo que generaron la ira de los otros, que optaron por renunciar, y con ellos, el entonces secretario general del partido, Alfredo Vila.

En sustitución de Vila se nombró a Álvaro Aguilar, ex ministro de Agricultura. Actualmente, él y los diputados de esa bancada se encuentran en pugna, por la Secretaría General. Aquellos últimos han desconocido a Aguilar, y proponen como su sustituto a Jaime Martínez, actual jefe de ese bloque.

Aguilar, en tanto, se resiste a dejar el cargo, acusando a sus detractores de recibir pagos por debajo de la mesa, a cambio de sus votos en el Legislativo, y de querer tomar el partido para entregárselo a Baldizón.

En tanto, el Partido Patriota (PP) terminó el 2008 con cuatro legisladores menos de los 29 con que contaba. Abraham Rivera y sus hijos Juan Carlos y Édgar Abraham renunciaron, por diferencias con aquella agrupación, y para integrar la propia: Victoria.

Las únicas bancadas que mantuvieron completas sus filas son el Frente Republicano Guatemalteco (FRG) —aunque en éste han trascendido tensiones—, el Partido Unionista y la Unidad del Cambio Nacionalista.

Solo el tiempo dirá si los 15 bloques que ahora integran el Congreso lograrán mantenerse en armonía los próximos tres años, o si habrá más tránsfugas y fricciones.

La bancada Casa también se vio mermada, al inicio eran cinco y quedó con tres.

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