Guatemala, 5 de enero de 2009
Por Eduardo Sperisen-Yurt
Opinión
Cada año, la Organización Mundial del Comercio hace un informe sobre el contenido de las estadísticas del comercio internacional.
Este año, el informe del 2008 se basa en las cifras del 2007 y confirma que el crecimiento del comercio mundial se redujo ese año, a un 6 por ciento, comparado con el año anterior que fue del 8.5 por ciento, debido al debilitamiento de la demanda en los países desarrollados, la realineación de los tipos de cambios y las fluctuaciones de los precios de los productos básicos, tales como el petróleo y el gas, que crearon incertidumbre en los mercados mundiales.
Este documento trata de proporcionar información para comprender mejor los problemas que se plantean en el ámbito de la política comercial.
La disminución de la actividad económica, según el informe, se debe a una desaceleración de la demanda de importaciones, principalmente en los Estados Unidos, pero también en Europa y Japón.
El crecimiento del comercio se mantuvo en la mayoría de los países en desarrollo. Las economías de regiones como África, el Oriente Medio, la Comunidad de Estados Independientes, la zona de Asia en desarrollo, América Central y del Sur registraron crecimiento, en el 2007.
Los precios de los productos básicos contribuyeron a mejorar la situación financiera de algunos países, pero el incremento de los precios de la energía y de los productos alimenticios intensificó las presiones inflacionarias en el mundo. En general, la subida de precios de los productos básicos dio lugar a un aumento del valor de las exportaciones de productos agrícolas, incremento superior al comercio de manufacturas, combustibles y de los productos de las industrias extractivas. El comercio de servicios aumentó a un ritmo más rápido que el comercio de mercancías: el 18 por ciento frente al 15 por ciento.
Pero la economía no solo es cuestión de números. Aunque el panorama económico para el 2009 no es muy alentador, es importante no sobredimensionar las percepciones subjetivas de cómo se sienten las personas con respecto de la economía del país, de las empresas y de sus propios hogares, puesto que esto impacta de forma negativa aún más la confianza del consumidor y afecta directamente el desempleo.
No hay que olvidar que en momentos difíciles se abren nuevas oportunidades estimuladas por la creatividad. A la vez, la nueva administración de los Estados Unidos ofrece expectativas positivas, con programas de reactivación a su economía, dado a que el origen de la crisis fue producido por esa nación, al ser uno de los mayores motores de la economía mundial.
En el caso de la contribución para la reactivación de la economía en el mundo por la OMC, aunque no fue posible acordar las modalidades de las negociaciones de la Ronda Doha para la agricultura y de los productos no agrícolas en el 2008, se espera que el compromiso renovado para avanzar en el programa de Doha conduzca a resultados concretos en el 2009.
El incumplimiento de las declaraciones de algunos líderes mundiales manifestadas por el G20, en Washington, y la declaración de la reunión de los países que integran APEC, en Lima, Perú, sería un duro golpe para el sistema de comercio mundial, y no apoyaría ni mejoraría las expectativas del desarrollo de la economía internacional.
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