Guatemala, 12 de enero de 2009

CATALEJONúmero propuesto aún es muy alto Mario Antonio Sandoval

EL QUINTO PATIORequisitos mínimosCarolina Vásquez Araya

TASSOLILOQUIOSUn centenario memorable (IV)Tasso Hadjidodou

ARCA DE ESPEJOSEn honor de la justiciaAquiles Pinto Flores

COLABORACIÓNAl maestro con cariñoLeonel Guerra Saravia

ECLIPSEIleana AlamillaEl NOAL y las mujeres
El Movimiento de Países no Alineados (NOAL), expresión de los Estados que reivindicaron su independencia y soberanía frente a los poderes políticos y militares mundiales establecidos, cobró gran auge en el mundo cuando existía la bipolaridad. Múltiples esfuerzos y aportes valiosos quedaron como constancia de sus legítimas demandas desde su creación, en Belgrado en 1961, que buscaba un protagonismo en la política internacional. Hoy, cuando la geopolítica se redefine, el NOAL encuentra de nuevo un espacio político muy importante.
Este mes, Guatemala será anfitriona de la Segunda Conferencia Ministerial sobre el Avance de las Mujeres del Movimiento, cuya agenda se centrará en el cumplimiento de las Metas y Objetivos de Desarrollo del Milenio, desde una perspectiva de género; proyecta también reflexionar sobre los planes, estrategias y políticas referidas a las mujeres.
Cuatro serán los ejes a discutir: pobreza y desarrollo, empoderamiento y participación, educación y salud, todos con perspectiva de género, aspectos estratégicos, aunque no los únicos, de interés para las mujeres. Por razones de prioridades y de tiempo, la violencia quedó excluida de las áreas de discusión en esta conferencia, tema que para nosotras es de vida o muerte, dados los elevados índices de femicidio y de violencia intrafamiliar.
En relación con el empoderamiento, entendido como el proceso mediante el cual se adquiere poder y control sobre la vida de un ser humano, éste implica una expansión de opciones, un mayor acceso a recursos, acciones e información. La participación, más que una declaración retórica, tiene que ver con posibilidades efectivas de ocupar espacios, especialmente de toma de decisiones. Educación y salud son condición para lograr estos anhelos.
Por ello, será relevante conocer los adelantos de las mujeres en las regiones representadas en el movimiento, intercambiar conocimientos y experiencias y, sobre todo, que se asuman estrategias y compromisos para la aplicación de correctivos. Las luchas políticas de las mujeres en Latinoamérica se han orientado hacia el acceso a espacios públicos, a recursos y oportunidades de los que han sido sistemáticamente excluidas. Nosotras reportamos algunos rezagos en la materia.
Las dos ministras Educación y Secretaría Presidencial de la Mujer (Seprem) —que tiene rango ministerial— y las siete gobernadoras, no son ejemplo, ni por asomo, de una intención gubernamental de búsqueda de paridad. Las 19 diputadas tampoco. Esta realidad expresa un tremendo atraso en materia de equidad de género en Guatemala que hay que corregir.
La pobreza, insalubridad, la mortalidad materna —una de las tasas más altas en la región—, la pandemia del VIH-sida que acosa a las amas de casa y las escasas posibilidades de educación, son realidades que afligen al género femenino. La discriminación remata estas adversidades en las mujeres indígenas.
Aunque estas reuniones son elitistas, protocolarias y muchas veces sin seguimiento a sus declaraciones, continuaremos insistiendo en la promoción de acciones para la conquista de nuestros derechos. La Seprem tiene un ineludible compromiso que debe explicitar de manera sistemática, coherente y consecuente.
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