Guatemala, 12 de enero de 2009
“Esperamos este año reconstruir 301 casas para las poblaciones más afectadas”, afirmó Francis Salguero, jefe edil de La Unión, Zacapa. Salguero añadió que esperan que en el 2009 ese municipio tenga un despegue en la producción de naranjas, para beneficio de todos.
Santos Marcos Pérez decidió retornar su hogar con sus 11 hijos, a pesar de las advertencias.
Por Juan F. Estrada
En La Unión, Zacapa, las secuelas del invierno pasado aún están latentes. Mientras que algunos pobladores se han mudado a otras comunidades, luego de que la tierra arrasara sus viviendas, otros —sin opciones— se han visto obligados a regresar a zonas de alto riesgo.
Ellos solicitan ayuda antes de que comience la época de lluvia, y así evitar una nueva tragedia.
Cinco meses después de aquel fatídico día en que la montaña devastó la aldea El Campanario, Oratorio, con el saldo de ocho niños y cuatro adultos muertos, los sobrevivientes aún recuerdan esa tragedia, y temen que con la llegada del invierno la naturaleza reclame más vidas.
Solo en julio del 2008 hubo tres derrumbes en esa zona, por lo cual las autoridades declararon estado de Calamidad en la zona, y evacuaron a cientos de pobladores de 11 de las 50 comunidades de La Unión, con la promesa de que serían reubicados.
El tiempo pasó, y los afectados quedaron en el olvido. “Como no teníamos adónde ir y nadie nos ayudaba, decidimos regresar a nuestra casa, pero tenemos miedo de que con el invierno de este año haya más derrumbes”, comentan los pobladores, quienes aprovecharon la presencia de Prensa Libre para pedir ayuda al Gobierno.
César Augusto Díaz, de 26 años, quien trabaja en una finca de café cercana, es uno de los vecinos que regresaron, por falta de recursos para mudarse a otro lugar.
Después de la tragedia, fue trasladado junto a su familia a uno de los albergues habilitado en Gualán por las autoridades departamentales; sin embargo, ante la desesperación debió retornar.
Santos Marcos Pérez, de 51 años; Manuel De Jesús Castillo, 22, y decenas de pobladores más han vuelto junto a sus familias a sus casas, las cuales están en la ladera de la montaña y muestran graves daños en su infraestructura.
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